jueves, 3 de noviembre de 2011

LA UTOPÍA ARGUEDIANA

Autor: Feliciano Padilla

Esta ponencia tiene la finalidad de explicar adecuadamente la utopía que José María Arguedas pensó, enarboló y defendió a través de su narrativa, poesía, trabajos antropológicos y artículos, en general. Paralelamente, se pretende desbaratar los supuestos que sus detractores utilizaron para hacerlo aparecer como adherente de una “utopía arcaica”.

En primer lugar, revisemos las acepciones que se dan para comprender el vocablo utopía. Desde que Tomas Moro escribió “Utopía”, obra en la que hace una descripción de la organización socio-económica de una República instaurada en cierta isla imaginaria llamada Utopía, se ha difundido y generalizado con  el significado de “algo irrealizable”. Con el desarrollo de las ciencias sociales cambió este rasgo semántico por otro que se refiere a “la proyección humana de un mundo idealizado que se presenta como alternativo al mundo realmente existente”, capaz de conducirnos a construir un  juicio crítico acerca del presente.  
¿Cómo conciben algunos intelectuales la utopía de Arguedas? Como arcaica, como una utopía pasatista, como conservador de la pureza de una cultura. Mario Vargas Llosa, al referirse a este punto manifestaba:  

“En lo que respecta al indio, Arguedas fue un conservador, un ecólogo cultural. Esto se expresaba en él más por instinto y pálpito que mediante una elaboración consciente. Desde luego que lo exasperaban la explotación y los abusos de que era víctima el indio, y quería ardientemente que esa situación se corrigiera. En eso coincidía con los sectores llamados progresistas. Pero, había otro aspecto de la realidad india que él conoció y comprendió mejor que ningún otro peruano que lo fascinaba y que ha querido conservar” (Vargas Llosa;1996:29)
Basado en este discurso vargasllosiano varios estudiosos de la literatura nacional, de distinta tendencia, algunos para demostrar con ironía, lo absurdo de dicha utopía; otros, de “buena voluntad”, pero pensando equivocadamente en la factibilidad de dichos ideales, pretenden demostrar con argumentos inconsistentes que Arguedas pensó seriamente en un “Pachacúteq”, como un “retorno al pasado” o una vuelta de la historia en 180 grados.

No se pretende estar a favor o en contra de Mario Vargas Llosa. Ni se quiere plantear la disyuntiva: José María o Mario Vargas Llosa. No. Cada quien tiene su lugar en este mosaico de culturas que es el Perú. Cada quien construye discursos reproduciendo las representaciones o construcciones mentales de su entorno más mediato, más vital, sin perjuicio de que puedan rozar aquellas que circulan en el mundo como rasgos instrínsecos de la cultura universal. Vargas Llosa escribió desde la perspectiva y el mundo que conoció, y lo hizo y hace bien. Arguedas escribió, igualmente, desde el interior de la cultura andina y, vaya, que, también, lo hizo bien.

Se hace esta aclaración porque uno de los intelectuales que escribió todo un libro para demostrar que la utopía de Arguedas era arcaica fue Vargas Llosa. Pero, ha sido él mismo y en el mismo libro, quien se encarga de dedicarle los mayores elogios que un escritor pueda merecer:
“Entre mis autores favoritos, esos que uno lee y relee y llegan a constituir su familia espiritual, casi no figuran peruanos, ni siquiera los más grandes  como el Inca Garcilaso de la Vega o el poeta César Vallejo. Con una excepción: José María Arguedas. Entre los escritores nacidos en el Perú es el único con el que he llegado a tener una relación entrañable, como la tengo con Flaubert o Faulkner” (Vargas Llosa; La utopìa arcaica, 1996: 9). 
Y si bien es cierto que Vargas Llosa criticó acremente su novela “Todas las Sangres”, no procedió de igual modo con sus cuentos y novelas anteriores, ni con “El zorro de arriba y el zorro de abajo”.  Es más, consideró que Arguedas era un narrador moderno en el sentido lato de la palabra. Vargas Llosa se pregunta:
“¿Por qué una novela como esta (refiriéndose a “El mundo es ancho y ajeno”), de ambiciosa factura y de poderosa narrativa, animada por generosas ideas de coexistencia cultural y decencia política, nos parece anticuada en comparación con las que escribió José María Arguedas y cuyas ideas, en muchos sentidos, además de arbitrarias son también falsas?”
Luego de hacer una exégesis respecto de las estructuras y la metodología termina contestándose:
“Los métodos narrativos de Alegría, aun en ‘El Mundo es ancho y ajeno’, su mejor novela, cotejados con los de su contemporáneo Arguedas, pertenecen a una época anterior, no han superado las maneras de contar del siglo XIX” (Vargas Llosa 1996: 119).
Queda claro, entonces, que no me anima ninguna animadversión u ojeriza contra nuestro Premio Nobel. En este artículo solo trataré de demostrar que Vargas Llosa se equivocó al considerar como arcaica la naturaleza de la utopía de Arguedas.

Empecemos hablando acerca del lenguaje arguediano. Se ha creído y, en gran medida, motivado por las propias declaraciones de José María, que su primera lengua fue el quechua y que luego adquirió el español. Desde un punto de vista lingüístico esta aserción es difícil de ser probada porque la estructura de la lengua se forma en el hombre desde la fase pre natal. Por eso, los lingüistas hablan de la lengua de pecho o lengua de seno que es la que corresponde a la madre, el primer ser humano con quien interactúa a través de la comunicación. La madre tanto como el padre de José María fueron hablantes del español; por tanto, la primera lengua de aquel niño fue el español. La estructura de la lengua se forma en nosotros  durante los primeros años y probablemente hasta los ocho. En este período podemos aprender dos o tres códigos lingüísticos según sea el caso. Arguedas vivió con su madre  hasta los 3 años, edad en que se convierte en huérfano de madre. Durante estos tres años y, posteriormente, vivió en un entorno de quechua-hablantes, lo cual significa que también aprendió paralelamente esta lengua. Quiere decir que Arguedas fue un bilingüe coordinado en tanto que podía controlar ambas lenguas en igual medida. Por tanto, no sería cierto que Arguedas hubiese adquirido el castellano tardíamente. Él llegó a controlar adecuadamente el español. Así lo demuestran sus escritos y su oficio de conferencista nacional e internacional.

Si revisamos el castellano hablado por sus personajes de “Agua” (1935) y “Yawar Fiesta” (1941) se observa falencias fonéticas (motoseo) y morfosintácticas muy notorias como si estuvieran utilizando un castellano cosificado, un código atrapado por camisas de fuerza invulnerables.  Pero, si en un primer momento trató de transportar al español la sintaxis quechua, Arguedas continúa preguntándose ¿cómo es posible narrar en castellano un mundo que se ha aprendido, amado y vivido en quechua? Por eso, revisó el castellano de sus personajes y corrigió “Agua” y “Yawar Fiesta”. Es más, escribió un trabajo interesante en 1950 acerca de este problema lingüístico que tanto lo agobió. “La novela y el problema de la expresión literaria en el Perú, 1950”. 

No olvidemos que en 1954 se reeditó “Agua” junto con otros cuentos bajo el título general de “Diamantes y Pedernales”. Incluyó el autor, a manera de prólogo, párrafos de un artículo publicado antes en la revista Mar del Sur N0 09 (1950), y ocurrió otro tanto cuando presentó la edición chilena  de “Yawar Fiesta” (1968), originalmente presentado en 1941.
Arguedas decía en el artículo publicado en Mar del Sur: “Es, pues, falso y horrendo presentar a los indios hablando en el castellano de los sirvientes quechuas aclimatados en la capital”. (Arguedas 1950)

Esto significa que Arguedas se inclinó por el uso del español, específicamente, de la lengua española andina que no se refiere solo al uso de un tipo de castellano como instrumento para el proceso de la enunciación; sino, a la plasticidad necesaria para expresarse como un escritor andino a través del español. Este solo hecho incidió en la construcción de un estilo tan peculiar y tan necesario para la expresividad de sus personajes, conservando en español los rasgos del discurso quechua.
Al respecto, un prestigioso peruanista afirmaba:
“Arguedas es perfectamente  consciente de que el lenguaje del poder en el Perú es el español, y comprende que en esta situación se plantea una revisión profunda y difícil, partiendo de la lengua castellana, batallando consigo mismo y su entorno en busca de una expresión creativa en español, pero amamantada por el quechua”  ROLAND FORGUÉ 1991.
Esta decisión debió ser penosa para Arguedas que sentía, amaba u odiaba en quechua. Revisemos un pasaje patético de “Los Ríos Profundos” cuando un compañero suyo le pide a Ernesto que le escriba una carta para su enamorada; pero, Ernesto toma conciencia de que expresar los sentimientos en castellano serían cosificados, no tendrían sentido. Entonces Ernesto escribe la carta en quechua y luego la traduce al español con una carga de conciencia y una pena profunda que están descritos en las páginas 83-84 de la edición de 1958.

Lo que está creando Arguedas para solucionar el problema del lenguaje es un discurso intersistémico, un constructo lingüístico que tiene de quechua y de español y, que a partir de Alberto Valcárcel, se conoce como “castellano andino”. Es su opción lingüística, un rasgo medular que después se repetirá cuando hablemos de su utopía.

En octubre del 2002, en el curso del Primer Congreso Internacional de Traductores e Intérpretes organizado por la Universidad Ricardo Palma y la Universidad Femenina del Sagrado Corazón, Dora Salas, profesora de Departamento de Comunicación y Traducción de la Universidad Jaume I de Castellón- España,  confirma con argumentos sólidos la tesis del discurso intersistémico que, anteriormente, ya se había planteado, aunque  con términos menos técnicos.
“Ernesto crea en su discurso intersistémico una expresión nueva, traduciendo a otra lengua una sensibilidad y un  modo de pensar. La oralidad del quechua queda traducida en papel y la emocionalidad queda trasladada de un idioma a otro” (Dora Sales Salvador 2002: pág. 9).
Esta construcción del lenguaje lo cumplió sin escamotear los cánones de la expresión castellana porque fue un gran escritor; asimismo, sin traicionar su condición de bilingüe castellano-quechua en un país donde la lengua de prestigio es la española. Cerremos esta parte con unas palabras suyas: “Yo no soy un aculturado; yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz, habla en cristiano y en indio, en español y quechua” (JMA; 1975: 282).

El segundo objetivo de este trabajo es recusar la afirmación de que Arguedas, en el aspecto cultural, era un indigenista redomado, que le preocupaba la conservación de la cultura tradicional y habría estado identificado con prejuicios racistas o anti limeño-occidentales. Se ha llegado a atribuirle la misma aversión a los blancos y a los mestizos de Luis E. Valcárcel en su libro “Tempestad en Los Andes” e, incluso,  de José Ángel Escalante.
Usemos para demostrar lo contrario algunas expresiones del mismo Arguedas.
“El socialismo no mató en mí lo mágico” Esta es una frase arguediana bastante conocida. Significa que se adhirió al socialismo y, quien se adhiere al socialismo, no sueña con una utopía arcaica, sino, con una utopía moderna que involucra a todos los actores y sectores de una sociedad multilingüe y pluricultural. Su posición es integradora de todas las sangres como es el ideal estético que sostiene su novela “Todas las Sangres”. Su actitud es incluyente, no excluyente. El abordaje obsesivo del mundo indígena en su literatura no tiene un sentido excluyente, sino, el afán de mostrar ante el mundo occidental el espíritu verdadero del indio, mucho  más que denunciar la expoliación de las poblaciones originarias por el sistema de haciendas que él conoció. Nadie como él reveló al mundo nuestra manera de ser, pensar, hacer y vivir.

No renegó contra la cultura occidental, ni la recusó. La tecnología de su tiempo alcanzó logros nunca antes vistos. Por el ejemplo, la aparición del jet para surcar en poco tiempo los cielos del mundo.  Fue entonces que escribió el poema “Oda al jet”:
En ese mundo estoy, sentado, más cómodamente que en ningún sitio,
Sobre un lomo de fuego,
Hierro encendido, blanquísimo, hecho por la mano del hombre, pez de viento.
Sí, “Jet” es su nombre.
Las escamas de oro de todos los mares y los ríos no alcanzarían a
brillar como él brilla
El temible filo de nieve de las sagradas montañas, allá abajo resplande-
ce, pequeñito; se ha convertido en lastimoso carámbano.

La pregunta es ¿Puede un poeta que aborrece a occidente producir un  texto como el que acabamos de leer? La respuesta es obvia. Su posición respecto de la tecnología alcanzada por occidente es de admiración y nadie admira algo que repudia, sino, lo que conoce y acepta.
Existe en la producción arguediana algunos  textos considerados “duros” contra occidente, como por ejemplo
A NUESTRO PADRE CREADOR TÚPAC AMARU
Fragmento
Al inmenso pueblo de los señores hemos llegado y lo estamos removiendo. Con nuestro corazón lo alcanzamos, lo penetramos; con nuestro regocijo no extinguido, con la relampagueante alegría del hombre sufriente que tiene el poder de todos los cielos, con nuestros himnos antiguos y nuevos, lo estamos envolviendo. Hemos de lavar algo las culpas por siglos sedimentadas en esta cabeza corrompida de los falsos wiracochas, con lágrimas, amor o fuego. ¡Con lo que sea! Somos miles de millares aquí, ahora. Estamos juntos; nos hemos congregado pueblo por pueblo, nombre por nombre, y estamos apretando a esta inmensa ciudad que nos odiaba, que nos despreciaba como a excremento de caballos. Hemos de convertirla en pueblo de hombres que entonen los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo, en ciudad feliz, donde cada hombre trabaje, en inmenso pueblo que no odie y sea limpio, como la nieve de los Dioses montañas donde la pestilencia del mal no llega jamás. Así es, así mismo ha de ser, Padre mío, así mismo ha de ser, en tu nombre, que cae sobre la vida como una cascada de agua eterna, que salta y alumbra todo el espíritu y el camino.

¿Los serranos están cercando y removiendo Lima para desaparecerla? ¿Estamos envolviendo Lima para eliminar a los blancos, a los limeños, a quienes nos han odiado tanto peor que a excremento de caballo? No. De ningún modo. Lo que se quiere es convertir a Lima en pueblo de hombres que entonen los himnos de las cuatro regiones de nuestro mundo; convertir a Lima en una ciudad feliz, en un pueblo que no odie y sea limpio como la nieve de los dioses montañas.

José María Arguedas, tanto en su trabajo literario como en sus investigaciones antropológicas abogó por lo nuestro; dio a conocer el sufrimiento del indio, sus aspiraciones y fracasos, sus frustraciones y su esperanza. Nunca reclamó una venganza contra los blancos o los falsos wiracochas, sino un trato armonioso entre la cultura criollo-occidental y la cultura andina. Reclamó con justicia que el proyecto histórico del Perú debía tener como base la matriz andina, sin recusar ni rechazar todo aquello que viniendo de oriente o de occidente sirva para el desarrollo del país.

La posición intolerante y jactanciosa de los académicos y políticos de la década del sesenta fue algo que produjo un impacto profundo en el alma de Arguedas. Por eso escribió el poema LLAMADO A ALGUNOS DOCTORES, que es una interpelación desde los patrones del universo andino a la sabiduría occidental y una invocación al diálogo entre el mundo andino y el mundo occidentalizado. El sustantivo "doctores" hace alusión a los representantes de una ciencia y de un saber que ve en el mundo andino sólo atraso e ignorancia y, que por eso, desean cambiarle la cabeza por otra mejor. Leamos algunos fragmentos
LLAMADO A ALGUNOS DOCTORES
(fragmento)

Dicen que ya no sabemos nada, que somos el atraso, que nos han de
         cambiar la cabeza por otra mejor.
Dicen que nuestro corazón tampoco conviene a los tiempos, que está
         lleno de temores, de lágrimas, como el de la calandria, como el
        de un toro grande al que se degüella; que por eso es impertinente.
Dicen que algunos doctores afirman eso de nosotros; doctores que se
         reproducen en nuestra misma tierra, que aquí engordan o que se
         vuelven amarillos.
Que estén hablando, pues; que estén cotorreando si eso les gusta.
¿De qué está hecho mis sesos? ¿De qué está hecha la carne de mi
         corazón?
Los ríos corren bramando en la profundidad.  El oro y la noche, la plata
         y la noche temible forman las rocas, las paredes de los abismos
         en que el río suena; de esa roca están hechos mi mente, mi cora-
         zón, mis dedos.
¿Qué hay a la orilla de esos ríos que tú no conoces, doctor?
Saca tu largavista, tus mejores anteojos. Mira, si puedes.
Quinientas flores de papas distintas crecen en los balcones de los abis-
         mos que tus ojos no alcanzan, sobre la tierra en que la noche y el
         oro, la plata y el día se mezclan. Esas quinientas flores son
         mis sesos, mi carne.
¿Por qué se ha detenido un instante el sol, por qué ha desaparecido la
         sombra en todas partes, doctor?
Pon en marcha tu helicóptero y sube aquí, si puedes. Las plumas de los
cóndores, de los pequeños pájaros se han convertido en arco iris y     alumbran.
Las cien flores de la quinua que sembré en las cumbres hierven al sol
         en colores; en flor se han convertido la negra ala del cóndor y de     
         las aves pequeñas (...)

¡No huyas de mí, doctor, acércate! Mírame bien, reconóceme. ¿Hasta
         cuándo he de esperarte?
Acércate a mí; levántame hasta la cabina de tu helicóptero. Yo te invi-
         taré el licor de mil savias diferentes;
la vida de mil plantas que cultivé en siglos, desde el pie de las nieves
         hasta los bosques donde tienen sus guaridas los osos salvajes.
Curaré tu fatiga que a veces te nubla como la bala de plomo; te recrearé
         con la luz de las cien flores de quinua, con la imagen de su danza
         al soplo de los vientos; con el pequeño corazón de la calandria en
         que se retrata el mundo; te refrescaré con el agua limpia que
         canta y que yo arranco de la pared de los abismos que tiemplan
         con su sombra a nuestras criaturas(...).

Impelido  por el desprecio de los científicos hacia lo andino, el indio, a través de la voz del hablante lírico creado por Arguedas, le dice finalmente lo que es, lo que vale, pero, no para menospreciarlo o rechazarlo, sino, para convocarlo como componente de una relación armosiosa. No huyas de mí doctor, acércate, le dice, yo te invitaré el licor de mil savias diferentes. Curaré tu fatiga que a veces te nubla como la bala de plomo. Es un llamado sincero coincidente como el que se registra en el poema “A nuestro padre creador Túpac Amaru”. Es cierto que, por su naturaleza, se trata de un poema transgresor escrito fuera del canon y, decididamente, contra el canon, por los semas y clasemas que le sirven de sustento y, por lo mismo que fue escrito en quechua y, luego traducido por él al español. Nadie dejaría de observar esa expresión de rabia contenida que, el texto despide por todos sus poros, contra la discriminación y la falta de comprensión del “otro”. Pero,  de ahí, a deducir que rechaza a occidente es cometer una ligereza.

Miguel Ángel Huamán, en su libro “Poesía y Utopía Andina”, que fuera publicado por DESCO en 1988, ya negaba que Arguedas hubiese enarbolado esa utopía arcaica, racista, anti-occidental,  sobre la que Vargas Llosa escribe recién en 1996. Y más bien, llega a la conclusión de que la utopía arguediana fue la  utopía andina, que insertaba necesariamente un conjunto de elementos socialistas, como núcleo vertebrador de un Perú de todas las sangres. Decía Miguel Ángel Huamán:
“El manejo de la utopía andina como categoría alternativa para esa visión integradora y global, al igual que las asimilaciones o los préstamos lingüísticos, nos conduce necesariamente a negar el lenguaje altisonante de quienes sostienen taimadamente una lucha de razas”. Miguel Ángel Huamán; 1988:136.    

Un Perú donde todos trabajen y sean felices,  una sociedad donde se consolide un mestizaje cultural simétrico; vale decir, una búsqueda constante de espacios dialógicos entre individuos pertenecientes a  una sociedad multilingüe y pluricultural, es la base de la utopía arguediana.
En conclusión, usando algunos segmentos del amplísimo y complejo discurso arguediano queda demostrada que su utopía es incluyente, integradora de “todas las sangres”. De igual manera, todos los argumentos usados por el “otro” y, a veces, por “nosotros mismos” para demostrar que su utopía era arcaica o un “retorno al pasado” caen por su propio peso.

BIBLIOGRAFÍA:
Arguedas José María   ( 1975) «No soy un aculturado» en El Zorro de arriba y el Zorro de abajo. Novela. Losada. Quinta edición. Buenos Aires.
--------------------------    (1972). Katatay y otros poemas, Huk Hayllikunapas, Instituto Nacional de Cultura. Lima.
 ---------------------------             (1935) Agua, en Relatos completos (1987). Lima. Horizonte.
----------------------------             (1941) Yawar Fiesta edición de 1987. Lima. Horizonte.
----------------------------             (1950) La novela y el problema de la expresión literaria en el Perú, en Yawar Fiesta (1987). Lima. Horizonte.
-----------------------------            (1984) Katatay/temblar. Edición bilingüe. Lima Horizonte.
FORGUES, Roland    (1989) José María Arguedas: Del pensamiento dialéctico al pensamiento trágico. Lima. Horizonte.
HUAMÁN, Miguel Ángel      (1988). Poesía y Utopía Andina. Lima. DESCO:
SALES DORA                       (2002). Traducción cultural en la narrativa de José María Arguedas: hervores en la encrucijada de lenguas y culturas. Lima. Ediones Universidad Ricardo Palma.
VARGAS LLOSA Mario (1996) La utopía arcaica: José María Arguedas y las ficciones del indigenismo. México. Fondo de Cultura Económica.

sábado, 8 de octubre de 2011

RÉQUIEM POR JORGE MARIANO CÁCERES-OLAZO

Escribe: Feliciano Padilla

El investigador social Jorge Mariano Cáceres-Olazo Monroy acaba de fallecer en la ciudad de Lima – que se sepa-, sin que haya mediado alguna enfermedad de grave riesgo. Las honras fúnebres se realizaron el 04 de octubre en medio del dolor de sus familiares y amigos. Por tal razón, sus restos descansan en aquella ciudad donde está su familia más inmediata.
Puno pierde, por este hecho, a uno de sus intelectuales más representativos y a uno de los mejores investigadores de su generación. Nació en la ciudad de Puno en 1943, en el hogar formado por el Dr. Adrián Cáceres-Olazo y la señora Julia Monroy. Fue antropólogo de profesión y doctor en Letras y Ciencias Humanas. Laboró como  profesor principal e investigador en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Fue, igualmente, docente de otras universidades del país y el extranjero. Escribió y publicó muchos libros y artículos científicos sobre las rebeliones campesinas y la cultura qollavina, en general. La realidad social del Qollao fue el centro de sus preocupaciones, sobre la que puso todas sus energías y talento.

Como profesor de la Universidad Federico Villarreal asumió el liderazgo de un grupo de investigadores que ha dado mucho que hablar en la comunidad académica. Para desarrollar un trabajo brillante y consecuente con sus principios se asimiló a organizaciones científico-sociales de la capital y el exterior. Al conjuro de este espíritu crítico y creador formó generaciones de antropólogos que siguen sus huellas en otras universidades y centros de investigación de reconocido prestigio   

Jorge Mariano, como pocos puneños, dedicó toda su vida al estudio de Puno y, como tal, también se incorporó a la Sociedad de Americanistas, cuyos Congresos Internacionales llevados a cabo en México, España, Italia, Francia, etcétera, fueron el espacio exacto donde la comunidad científica testificó su proficua labor  sobre la “situación qollavina”, como producto de sus estudios rigurosos en el Archivo General de la Nación, Archivo Regional de Puno, Archivo Arzobispal de Lima, Archivo Nacional de La Paz, Archivo Nacional de España y otras fuentes bibliográficas de gran prestigio y credibilidad.

Nuestro hermano Jorge Mariano es uno de los fundadores de la puneñidad, cuya fuerza interior nos nutre y nos señala el camino para seguir luchando por el desarrollo de Puno. Por eso, no me cabe duda de que se trata del más grande investigador puneño de su generación. Las poblaciones quechuas y aymaras están, también, en deuda con él, porque Jorge Mariano ha sido quien ha abordado el tema de las rebeliones campesinas, casi obsesivamente, haciendo uso de una serie de estrategias de investigación relacionadas con las ciencias sociales, que van desde el método histórico- lógico  hasta la teoría de clases sociales.
Puede decirse que, el antropólogo Jorge Mariano Cáceres-Olazo Monroy; el arqueólogo Hernán Amat Olazábal y Augusto Ramos Zambrano, constituyen tres de los intelectuales que han dedicado los mayores esfuerzos para que los puneños nos reconozcamos como sociedad andina y, seamos, reconocidos como tales por el “otro”. Estos estudios, así como los que hicieron y siguen realizando diferentes investigadores peruanos y extranjeros son la base sobre la cual debe levantarse cualquier proyecto de desarrollo. Esa es la función de las ciencias sociales. Quizá el fracaso de muchos de estos proyectos sea porque no se trabaja sobre presupuestos serios y sustentables. Prisioneros mentales de la globalización y sus teorías sociales, en cuyo centro se encuentra el pragmatismo neoliberal, nos hemos acostumbrado a prescindir del conocimiento de nuestro pasado. Hace poco, un sociólogo cometió la torpeza de sostener que el pasado era un estorbo para el desarrollo. ¡Basta de historias!, se desgañitaba citando a un autor neoliberal que había leído durante su maestría y, coincidiendo,  de este modo, con Alan García que, refiriéndose a la última huelga de los aymaras, se burlaba: “los puneños creen todavía que los cerros tienen alma”.

A Jorge Mariano,  se le puede encontrar, también, en el libro “Mata a esa chola de la waraqa” de José Luis Ayala que se publicó para abordar  desde distintas ópticas “la huelga antiminera de los aymaras”. En este libro (entrevista que le hace el autor) caracteriza el movimiento como: “La lucha contra los elementos económicos de la dominación que explotan los minerales, son elementos representativos del imperialismo, término que ahora no se quiere utilizar, pero que existe y se lucha contra su dominio colonial o neocolonial…”. Algo más, agrega en otra pregunta: “La defensa de los recursos hídricos significa defender la vida en la Meseta del Lago Titicaca; motiva a los campesinos a asumir actitudes de lucha para lograr que los entes encargados de tomar decisiones en el gobierno, los tomen en cuenta” (p. 156-157).

Nuestro investigador era un defensor del lago Titikaka porque decía: “era la paqarina” de donde surgía la vida y donde fermentaba la esencia de la historia puneña y peruana. Leyendo sus trabajos no solo conoceremos nuestro pasado, sino beberemos de ellos la esencialidad de lo puneño que muchos intelectuales conocen como “puneñidad”. Jorge Mariano ha partido en la madurez de su vida, cuando todos esperábamos aún más de su inteligencia. Venía dando muestras de que su trabajo iría a culminar en una obra gigantesca. La comunidad científica a la que él pertenecía, también, aguardaba que fuera así. Lamentablemente, partió al más allá, con seguridad, para seguir investigando en aquellas otras dimensiones, tan inexorables, tan inquietantes.  
A Jorge Mariano lo conocí hace solo unas dos décadas, gracias a su hermano, el Dr. Juan Luis Cáceres Monroy. Desde entonces, conversábamos de la tierra cuando llegaba a la bahía de Puno o, por la red cuando estaba en Lima o en otra ciudad del mundo. Hace cuatro años comenté en “Los Andes” un libro suyo. Últimamente estuvo para la fiesta del 15 de agosto. Juan Luis me habló para comentar su último libro en Cosmos Televisión; pero esa misma noche yo presentaba  otro libro en la Casa de la Cultura del Municipio o el Auditorio de la Facultad de Derecho de la UNA, no recuerdo bien. Ello impidió que conociera y comentara dicha obra en la que Jorge Mariano presentaba otro estudio más sobre Puno. Me arrepiento de no haber concurrido aquella noche, de haber perdido la ocasión de extenderle un abrazo personalmente.

Se ha ido un puneño, se ha marchado un hermano nuestro. Que doblen las campanas de la catedral honrando su memoria. Que se junten las estrellas para musitar su nombre. Que se abran nuestros corazones para guardar su recuerdo por toda la eternidad. Sí, Mariano vivirá por siempre en nuestro corazón.

Descansa en paz, amigo mío, y hasta pronto.

sábado, 1 de octubre de 2011

UNA APROXIMACIÓN AL ORÁCULO DEL AGUA

Escribe: Feliciano Padilla

Sucede de continuo que, cuando un hablante se refiere a su pueblo lo hace por medio de frases elogiosas: “Pueblo grande”, “Pueblo extraordinario”, por razones de identidad étnica o social. Y vale la expresión desde cualquier punto de vista. Pero, ninguno de estos adjetivos es una hipérbole, una exageración cuando nos referimos a Puno, porque esta tierra está abarcada de grandiosidad insondable. Aquí todo es grandísimo: El lago, un espejo inmenso y lleno de magia, en  medio de una llanura espaciosa, una de las más altas y extendidas del mundo; su cordillera, imponente, con nevados descomunales que se acercan a los cielos para conversar con los Dioses; vasto y azul su cielo; grande también su historia donde sus habitantes tenemos la suerte de mirar un horizonte sin límites que se pierde en la distancia. Esta prodigiosa naturaleza no podía dar sino grandes hombres. Gamaliel Churata fue uno de ellos; con seguridad, el primero de ellos.
El poemario que tenemos a la mano se titula “Gamaliel y el Oráculo del Agua” y pertenece a la autoría de Boris Espezúa. Desde una perspectiva semántica se trata de una interpretación poetizada del discurso y el mundo que Churata reconstruyó a través de símbolos, sistematizando genialmente construcciones o representaciones mentales que nuestros antecesores supieron crear y compartir para explicar su espíritu y su entorno.  
Antes de proseguir, es preciso ofrecer algunos datos formales respecto del libro. Ha sido publicado recientemente por Petroperú, por haber sido Boris Espezúa, ganador del Premio Copé de Oro de la XIV Bienal de Poesía “Premio Copé Internacional 2009”; hecho que, de por sí, representa un laurel más para la historia de Puno y de la literatura peruana que las nuevas generaciones sabrán aquilatar en su medida exacta.
Oráculo, desde la antigüedad, ha sido la respuesta de los Dioses a los misterios que el hombre común y corriente no podía comprender ni explicar. Pero, como los Dioses no podían responder directamente, lo hacían a través de sacerdotes y pitonisas. Si tomamos esta acepción de las muchas que tiene el vocablo, la Diosa es la Mamaquta: el Titiqaqa o Paqarina, de donde surge la vida en la concepción de nuestros ancestros. Siendo así, Gamaliel Churata sería el ministro o apóstol. Por boca de este profeta se nos da a conocer los enigmas de esta filosofía que Boris llama en su libro cosmogonía.
Quizá por tal razón, el poemario, en gran parte, es de carácter narrativo, a guisa de los grandes poemas épicos de la antigüedad, cantados por aedas para hacernos conocer  aquel mundo extraordinario. Boris, en este marco, pretende ponernos en contacto con la voz y el mundo interpretado por Gamaliel y en ese intento articula adecuadamente la poesía en verso con la prosa poética, arriesgando, a veces, el ritmo del poema en algunas parcelas textuales; lo cual, no perjudica la calidad del libro, en tanto acometen juntos un ideal estético determinado. El hecho de haber logrado el dictamen favorable de todos los prestigiosos miembros del jurado del Premio Copé confirma esta aserción.
Boris Espezúa, con el fin  de interpretar poéticamente el discurso churatiano, crea un  hablante lírico poderoso que lo sabe y lo ve todo; crea a Juana Apomayta la poseedora de saberes sin fin; nos devuelve a Churata con su voz de profeta viejo que lo mismo puede conversar con el Dios Wiraqucha o descifrar los enigmas del Lago. Entre todos ellos nos van confirmando verso a verso, frase a frase, la concepción de nuestro mundo como puede leerse en la parte del libro titulado “El Genitor”, donde habla el Pez y dice “Solo sé que naceré hecho un pez en estas aguas sagradas, cuando en la cima de una montaña del sur, entre hojas de laurel bajen cuatro ríos con ojos de cielo en preñada tormenta y sus aguas culminen de cantar la transmutación del caos en luz”. Sugerido la aparición del Pez de Oro, interviene el hablante lírico omnisciente que exclama “La luna derramará el esperma en este suelo calcáreo; con esa luz simiente, coagulada y divinizada trocará las orillas supuradas en barro morado donde se fundirán fosfatos y metales ante los ojos del pez naciente imantándose en larvas de agua para una nueva vida…”. De esta manera, el Titiqaqa “concibe con yema tierna para llegar al sol”; pero, cuando se refiere a su naturaleza ontológica dice  con versos contundentes “Hay una cruz extendida en la pampa, hay otra flotando en las aguas del Lago. Allí tengo mi cuerpo disperso y plural que busca salir a una nueva luz”.  Así, el “Titiqaqa dibuja el rostro con yema tierna para llegar al sol”. Esta parte es como El génesis de la Biblia donde Boris, interpretando a Churata, nos habla de la simbología del Pez de Oro, que es el principio dinamogénico de la naturaleza germinal del universo, y es su naturaleza, de conciencia, de eternidad y de fruto. Puede comprenderse en los versos de “Gamaliel y el Oráculo del Agua”  que El Pez de Oro es el genes del hombre del tawantinsuyo; la sirena, su madre, el símbolo de la naturaleza germinal del agua; su padre el Quri Puma, la raíz animal del hombre, tal como el mismo Gamaliel Churata nos dijera en su “Dialéctica del Realismo Psíquico”, allá por 1965.
Así es el Qori Puma y sobre él expresa el poeta: “Por el calostro de la Tierra/ y su ofertorio al destino/ sobre diversas plataformas e islas donde quedaran/ diversos relieves/ de figuras geométricas/ cabezas de aves/ de peces y serpientes/ Saltó enloquecido el Puma/ con el zumbido de las libélulas/ para entrar por el cerrojo del gran arco/ .
El poema habla de la formación del mundo en tres períodos: el primero, el de los gentiles; el segundo, el del sol, cuyos hijos fueron descabezados y esperan recobrar el cuerpo y recuperar su estado original en la fuente divina o cábala del fuego. Y, el tercer período ¿se refiere al momento actual? Claro que sí y es el período de un mundo que entra en crisis nuevamente, como en un proceso de eterno flujo y reflujo.
En la segunda parte del poemario, la voz de Gamaliel, por medio de una prosa y algunas estrofas, nos cuenta su propia historia, desde su nacimiento, su consustanciación con el Titiqaqa y el Altiplano, su presencia en la escuela 881 de José Antonio Encinas, la vida de las poblaciones originarias como la de los Qollas o la de los Urus, donde Totorio pesca, canta y vive en el lago. El poeta narra acerca de Totorio con versos patéticos: “adelanta en su corazón la algarabía/ martillada de su canto/ se pone su sombrero celeste/ con plumas de chocas/ levanta la mirada al firmamento/ para agradecer a la antigüedad del relámpago/ que une al lago y el cielo en arrullos de asombros”.
La voz de Gamaliel atraviesa como una flecha en el tiempo de la historia. Y así va contándonos de Bohema Andina, el Grupo Orqopata y el Boletín Titikaka, hasta la germinación y surgimiento de El Pez de Oro.  Gamaliel Churata  se enerva ante la revelación de los misterios que se esconden tras las esferas ontológicas y gnoseológicas de las concepciones que descubre; pero, también, se conduele ante la desintegración de ese mundo extraordinario y las actitudes excluyentes de los que llegaron de ultramar con estas frases: “el pez para salvarse no necesita de nadie, sino solo de los relámpagos morados, la fe en nuestros muertos que no están muertos...”. Significa que la destrucción no será posible. Para impedirlo tendremos siempre a la mano el Lago creador y el Pez de Oro regenerador.
En esta parte, es oportuno recordar algunas palabras que el mismo Gamaliel nos ofreció tratando de explicarnos acerca de “El Pez de Oro”. Decía él: “Mi libro no es sino la exaltación de dos símbolos: el Quri Puma que es el animal-hombre y, el Pez de Oro, o sea el Quri Challwa que es gen humano, el gen del hombre. Estos dos símbolos se enfrentan para abatir al Guaguacu. El Guaguacu es la deidad de la pestilencia y de los cenegales del Titiqaqa; es lo representativo de la esclavitud y de la muerte”.  Esta es la idea central que Boris Espezúa poetiza y; el Guaguacu es, hoy, la inmundicia enquistada en la bahía del lago, como Dios de la pestilencia que hiede y deteriora nuestras vidas.  Tendríamos todo el derecho de invocar la presencia del Quri Puma y del Quri Challwa para que nos devuelvan ese lago límpido y radiante como lo fue hasta los tiempos en que vivieron los Churata.
“Gamaliel y el Oráculo del Agua” es una poesía caracterizada por la construcción de metáforas e imágenes surgidas del mismo plancton de la Mamaquta. La estructura, el lenguaje, el estilo, todo concurre hacia un mismo objetivo. A modo de hipótesis, digo que este libro es la culminación de otros textos publicados por el poeta en los últimos veintitrés años. El acercamiento de Boris a Gamaliel ya se percibía, aunque muy sutilmente, en su primer libro “A través del ojo de un hueso”, Lima, 1988. Luego está en “Tránsito de Amautas”, Lima, 1990, donde el poeta asido de la mano de Encinas y  Churata recorre los tortuosos caminos de la historia del Perú contemporáneo.  En seguida publica “Alba del Pez” y “Tiempo de Cernícalo”, en 1998 y  2002, respectivamente, en los que elabora poéticamente una exégesis semántica del discurso churatiano. Ahora, en este libro “Gamaliel y el Oráculo del Agua” concluye estas disquisiciones de manera cabal. No reviste de importancia un análisis de los aspectos estructurales y prosódicos de los versos, sino, más bien, llegar a comprender su carga de significados, sus símbolos, como hemos procedido a lo largo de este texto.   
El capítulo XIII del libro titulado “De vuelta a la semilla”, cierra el poemario con una prosa poética muy reflexiva, donde el hablante lírico, confundido su corazón con las extravagancias alienantes de la post modernidad escapa de su condición de prisionero de la globalización para retornar a sus raíces. Sin embargo, este regreso no significa una vuelta a lo que su alma tenía de originario, sino, a la construcción de un espíritu híbrido que abre en su recorrido espacios dialógicos de interculturalidad; pero, sin menoscabo de la semilla, de su gen inmortal simbolizado por el Lago y el Pez de Oro. ¿Hasta qué punto la voz del creador Boris Espezúa es absorbida por la voz del hablante lírico? Creo que no hay manera de impedir que los sentimientos de los poetas se filtren en los de su creatura. Parafraseemos algunas palabras finales para comprender mejor: “Nada puede hacer cambiar el destino del hombre andino, quien ha de expresarse en una reescritura y reoralización ontológica donde sea todo en uno o no sea. El pututo ya no tocará su encono, sino, su paz sagrada, su gracia y su plenitud…”.  Este fragmento no contiene versos, exactamente; sino, un pensamiento filosófico que cierra el poemario. No tiene sentido pasatista.  Por el contrario, guiado por la voz de Churata, invoca a la articulación étnica, a la resemantización del discurso, tal y cual lo sostenía y pregonaba el profeta. Boris Espezúa ha logrado interpretarlo y lo ha hecho magníficamente por medio de una combinación de versos y prosa poética.
Amigos que comparten conmigo esta fiesta del espíritu: Celebremos la publicación del libro y


celebremos, también, el triunfo del poeta Boris Espezúa en el Concurso Internacional de 

Poesía Premio Copé 2009, que es, sin duda, parte de la gloria de nuestro pueblo.

sábado, 20 de agosto de 2011

EMPEZÓ A CAMINAR EL CONSEJO NACIONAL DE SEGURIDAD CIUDADANA


Escribe: Feliciano Padilla

INSTALACIÓN DEL CONSEJO NACIONAL DE SEGURIDAD CIUDADANA
Finalmente, con fecha 18 de agosto, el Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, presidido por Ollanta Humala, empezó a dar muestras de que, en adelante, se tomarán medidas serias contra la inseguridad que caracteriza la vida cotidiana de la sociedad peruana, y particularmente, de Lima y otras ciudades cosmopolitas, donde la delincuencia se ha acentuado de modo insoportable. La ciudadanía venía pidiendo a gritos una actitud firme ante a tantas atrocidades que los criminales cometen en contra de la vida, salud y bienes de los peruanos. Entonces, las medidas dadas a conocer no se refieren solo a la conducta criminal de la gente del pueblo, sino, también, a la de los delincuentes de “saco y corbata” que se encuentran aún libres o gozando de privilegios en los centros penitenciarios.

LAS MEDIDAS DE EMERGENCIA ENFRENTAN CUATRO ASPECTOS BÁSICOS:
 Las medidas dadas a conocer están centradas en cuatro temas:  el mejoramiento de las normativas existentes  para frenar la delincuencia, la reforma carcelaria, la reforma policial  que incluye la reorganización de los centros de formación policial  y una acción más firme del Poder Judicial que, últimamente, ha dado muestras de no ir por buen camino. No se olvide que, el Poder Judicial y el Congreso han merecido la mayor reprobación de la ciudadanía. Guardamos  la esperanza de que mejoren su imagen institucional con hechos y no solo con bravatas y recusaciones, como seguro va a suceder por tratarse de los poderes más importantes del Estado.

LAS DECISIONES MÁS IMPORTANTES:
Rescatamos el significado social que tienen algunas medidas. Se ha hablado de una lucha frontal contra la corrupción. Ojalá sea así y se logre aminorar esta lacra que corroe la piel social del país. Los “faenones” y todo tipo de actos de corrupción deben ser combatidos por la sociedad. Otorgar un premio pecuniario a los ciudadanos que denuncien con pruebas fehacientes a los funcionarios o a cualquier servidor del Estado, puede convertirse en una estrategia eficaz para luchar contra la corrupción. Que los corruptos que están en las cárceles sean juzgados con mano firme, que los que todavía andan libres sean procesados sin ningún miramiento ni compromiso político. Ollanta ha dicho que la ley se aplicará con justicia a todos los que han cometido actos dolosos, aunque sean familiares o amigos. Esperamos que se cumpla.
Se escuchó que reorganizará el Ministerio del Interior. Buena medida, porque ahí se encuentra la “madre del cordero”. Desde este sector se dan las políticas para materializar la lucha contra la criminalidad. El presidente Ollanta ha declarado que en este aspecto se comenzará  con la evaluación de los altos mandos policiales; particularmente, con la evaluación de los generales a fin de que en los puestos claves estén los profesionales con los perfiles que la lucha contra la delincuencia exige. Paralelamente se tendrá bajo control estricto a todo el sistema policial.
Otro aspecto importante es que se criminalizará el uso de las armas de fuego. En Lima, los criminales de “alto vuelo” se organizan sobre la base de armas de guerra de las más sofisticadas. Es inconcebible, pero, ¿cómo las consiguen?  Hay que ir a las fuentes de provisión y no solo castigar a las personas que las posean. En la ciudad capital, cualquier adolescente pandillero tiene un arma y asesina cuando quiere y a cualquier hora. Pues, ahora, se ha dado medidas drásticas y mucho más, para aquellos que toquen o asesinen a niños y adolescentes.
El Presidente del Poder Judicial, Dr. César San Martín ha prometido trabajar para que las leyes se cumplan con más severidad. Se harán investigaciones en casos flagrantes de corrupción que tienen que ver con la libertad sospechosa de avezados delincuentes en tiempos realmente escandalosos. La policía actúa y detiene a los criminales con pruebas irrefutables, pasan al poder judicial y en esa dependencia, los delincuentes logran su libertad de modo increíble, seguramente, aprovechando algunos vacíos legales. El presidente del Poder Judicial ha prometido que eso debe cambiar. Se han mencionado más medidas que se complementan con las que hemos comentado y que en el fondo se orientan a cumplir el mismo propósito

ESTAS MEDIDAS NO SERÁN FACTIBLES SI EL CONGRESO  NO ACTÚA INMEDIATAMANTE:
La sociedad requiere que estos lineamientos de política a favor de la seguridad ciudadana sean normadas y reglamentadas rápidamente por leyes que tienen  que ser dadas por el Congreso de la República. Si hay normas al respecto, como dicen los jurisconsultos, hay que mejorarlas y, en otros casos, crearlas para afrontar los nuevos desafíos de manera más drástica. Esa es una de las funciones básicas  del Congreso, el que debe  legislar con oportunidad y severidad.

REACCIONES MÁS DESTACABLES:
La ciudadanía ha mostrado inmediatamente su conformidad y simpatía generalizada. Eran medidas que se esperaban tal como el presidente Ollanta las había prometido en la campaña electoral. Algunos comentaristas manifestaron que se está actuando con “mano militari”, pero no han cuestionado la actitud “fuerte” del Consejo de Seguridad. Tanto empresarios, ciudadanos de a pie, dirigentes de derecha e izquierda, parlamentarios de todas las bancadas, intelectuales, juristas, etc., han destacado la importancia y oportunidad  de estos lineamientos de política. Sin embargo ha sido penosa y ridícula la actuación del comentarista de deportes Alberto Beingolea, hoy presidente  de la Comisión de Justicia del Congreso. En el programa televisado “A primera Hora” de Frecuencia Latina, conducido por Jéssica Tapia y Mario Saldaña, este congresista ha minimizado las medidas dadas a conocer por Ollanta Humala indicando que ha hablado para la platea, en vista de que solo se ha referido a generalidades sin decir cómo se van a hacer las “cosas”, con qué y  bajo qué circunstancias. No sé si Beingolea conozca las leyes plenamente. Decir cómo se van a hacer las “cosas” sería volver al uso desmedido de los Decretos Supremos utilizados por Alan García, durante cuyo período el Congreso renunció vergonzosamente a su labor legislativa. Señor Beingolea, su posición y sus deslices en este programa del día 19 de agosto  ha sido generada por su política de oposición ciega a la labor del Ejecutivo o por su ignorancia. No existe otra posibilidad. El Congreso al cual pertenece Ud. sebe cumplir con esa tarea ya mismo y; recuerde que Ud. es presidente de la Comisión de Justicia. 

SE ATACAN LOS EFECTOS, PERO AÚN NO LAS CAUSAS:
Las medidas dadas a conocer el día viernes 19 son todavía acciones rápidas contra los efectos de un fenómeno social muy complejo y vasto. Las causas de la criminalidad son económico-sociales; se sostienen en la pobreza extrema, en la exclusión social y económica, en la falta de oportunidades de educación y trabajo para todos los peruanos. Por tanto, la lucha contra la delincuencia tiene que ir de la mano con la voluntad de solucionar poco a poco los problemas  económico- sociales.
La corrupción es otro problema porque se registra mayormente en gente muy educada y con altos índices de riqueza que han ocupado y ocupan altos y medianos cargos de funcionarios. Son gente que se ha aprovechado del poder para llevarse millones de dólares en beneficio propio. La lucha contra la corrupción tiene su propia naturaleza y procedimiento. Lo anterior se refiere solamente a la lucha contra la delincuencia común.
Sin embargo, a pesar de que las causas merecerán un  proceso prolongado de tratamiento, las medidas dadas a conocer son importantes y gozan de aceptabilidad generalizada por tratarse de acciones de emergencia contra la criminalidad. Tenía que comenzarse ya mismo y eso está bien. Estos problemas deberán enfrentarse de manera integral con la participación de todos los poderes del Estado, de los Municipios, instituciones y ciudadanía en general. 

GUERRA CONTRA LA DELINCUENCIA COMÚN:
El Consejo Nacional de Seguridad Ciudadana, en la práctica, le ha declarado la guerra a la delincuencia y, todo parece indicar que los criminales la han aceptado. Desde ayer mismo están operando con más saña y ferocidad. Quieren demostrar quién es quién, quién asusta a quién. Tengo la sospecha de que se nos vienen tiempos difíciles que habrá que afrontar con decisión y sin bajar la guardia.
Finalmente, es cierto que se requerirá más presupuesto para mejorar la tecnología de la policía, sus remuneraciones y la calidad de sus servicios. Ollanta ha dicho: “muchas veces una actuación equivocada de los jueces y policías es más dañina y delincuencial que las que cometen los propios criminales”. La experiencia nos confirma esta aserción. Dentro de estas preocupaciones también están los hechos referidos a que los centros de reclusión serán insuficientes y el dinero que se requiera para alimentar a los delincuentes también deberá ser mayor. Hay una serie de problemas derivados de estas medidas, pero todo irá solucionándose poco a poco. Por algún sitio tenía que empezarse la lucha por la seguridad ciudadana. Ojalá todos la comprendamos así.
                    

domingo, 26 de junio de 2011

LA MINERÍA UNA BENDICIÓN O UNA MALDICIÓN PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE PUNO

Escribe: Feliciano Padilla

Con este título se realizó una Mesa Redonda, el miércoles 22 de junio del año en curso, en los ambientes de TV UNA, organizada por el Foro Regional por la Defensa de la Dignidad y la Democracia que dirigen los ingenieros Luis Ortiz Valencia y Arturo Gonzales. La actividad contó con los siguientes expositores: Ing. Alfredo Camac, en representación de la UNA-Puno; Ing. Jorge Caro, representante del Gobierno Regional; Lic. Édwin Gutiérrez, en su condición de decano del Colegio de Biólogos; Ms Sc Gilmar Goyzueta e Ing, Alberto Quintanilla representantes del “Foro” y; el  Dr. Julio Chana, representante de la nación aymara. Entre los panelistas estuvieron: El  Mg. en Gestión Pública Percy Barriga, miembro del “Foro”; Mg. Romel Montesinos, decano del Colegio de Periodistas de Puno y; el Blgo. Róger Cahua, representante de la Mesa de Concertación de Minería. La mesa de coordinación estuvo integrada por la bióloga Roxana Torres, el Ing. Marco Vera y el Mg. Feliciano Padilla.

Las exposiciones versaron sobre el problema minero de la Región y; particularmente, sobre la situación de las minas en la zona sur. Los puntos de vista expuestos en la Mesa Redonda se rigieron por consideraciones técnicas más que políticas. En algunos casos hubo una airada controversia entre los expositores, tanto en el curso de la disertación como en las respuestas a los señores panelistas y, más aún, en el momento de las réplicas que, a veces, se mostraron candentes, pero, que fueron rápidamente reorientadas por el director de debates, periodista Leoncio Alemán.

Al término de la primera ronda, el Mg. Feliciano Padilla, a nombre de la Mesa de Coordinación  leyó los resúmenes de las ponencias que fueron consentidos por los señores expositores.

Finalmente, luego del debate y las respuestas a las preguntas formuladas por los señores panelistas, se leyó las recomendaciones de trabajo elaboradas por la mesa de coordinación, las que deben hacerse llegar a la ciudadanía, autoridades y parlamentarios de la Región.
Estas recomendaciones se sintetizan en lo siguientes puntos:    

1. Respeto a la concepción del mundo y de la vida de las poblaciones originarias, considerando que la sociedad peruana es multilingüe, pluricultural y multinacional..

2. Modificación de las leyes que norman los denuncios mineros y la concesión de las tierras para la explotación por parte de las grandes empresas mineras nacionales o extranjeras.
                                 
3. El Estado debe cumplir con el Convenio 169 OIT, vale decir, con la consulta previa de las comunidades. En el caso de la zona Sur de la región, exigir el cumplimiento del Art. 71 de la Constitución Política del Estado.  El D.S. 083 que legitima la concesión en la zona sur de la Región transgrede la Constitución del Estado; por tanto, debe ser derogado.

4. Nuevo modelo de desarrollo económico de la Región en el que sean compatibles la ganadería, agricultura, minería,  turismo, industria y las demás actividades económicas. Se dijo que el banco de oro sobre el cual estaba sentado un mendigo (Perú), como sentenció Raimondi, no es, exclusivamente, la minería, sino, la biodiversidad que caracteriza al país.

5. Formalización de las actividades mineras y cumplimiento paralelo de las obligaciones del Estado con esas poblaciones dedicadas a dicha modalidad: infraestructura, educación, salud, seguridad, etc.

6. El gobierno regional debe asumir su responsabilidad en la promoción de una actividad minera con responsabilidad social priorizando la explotación minera con valor agregado y resolviendo el problema social derivado de la formalización.

La Mesa Redonda no precisó por qué debía llamarse a la minería una maldición, salvo porque el Estado incumple  sus propias normas o por la situación de pobreza que caracteriza a las regiones mineras como Huancavelica, Cerro de Pasco, Moquegua, Apurímac, Puno,  Cajamarca que fueron víctimas de políticas nefastas de exploración y explotación minera. 

jueves, 2 de junio de 2011

HOMENAJE AL DÍA DE LA LENGUA QUECHUA

Escribe: Feliciano Padilla

El 27 de mayo de cada año se celebra el día de la lengua nativa. Los acontecimientos que se suscitaron aquella semana en nuestra ciudad distrajeron la atención que debimos prestar a tan importante fecha. En mi condición de quechua-hablante quiero aunarme a la celebraciones que, por este motivo, se realizaron a nivel nacional. Como era de esperarse la TV limeña no dio cobertura a las actividades que organizaron el INC, el Ministerio de Educación, las asociaciones de lingüistas, las universidades y los colectivos culturales que vienen trabajando en el área de las lenguas nativas. Rindo este homenaje entregándoles algunos textos de mi poemario “PAKASQA TAKIYNIYKUNA”, Editorial Ornitorrinco, Lima 2009, ISBN:  978-612-45355-7-4.  La traducción al español le corresponde al Dr. José Luis Velásquez Garambel.

WALSIRU  MAYKAMARAQMI  RINKI   
                                                                                                  
K’illinchu uma walsiru
                                                maykamaraqmi
ñawiyki qhawan
ch’askakunatapis
wasapan
liqi-liqitapis taripan
                                                chhuqapis kanman hina

                                                            walsiru maykamaraqmi
                                                            kunan tuta rinki
                                                            qarachipis, umantupis
                                                            t’utura ukhupi manchakusparaq
suyaykuchkasunki

Manan pipis yachanchu
qam Titiqaqa quchapi
llakisqaykita.
Manan pipis yachanchu
waqayniykiwan
qucha wiñasqanta.
 
                                                            Walsirucha
                                                            manachu ch’askata
makiykipi hap’irquspa
                                                            huk kutilla qurimuwankiman
Amallachaq ñawinman churaykunaypaq.


¿HASTA DÓNDE IRÁS, BALSERO?                                                     
                                                Balsero,
cabeza de ave guerrera
¿Hasta dónde alcanza tu mirada?
Viajas más allá de las estrellas
Dejas atrás a las gaviotas
cual si fueras un patillo
atormentado y veloz.

                                                            Balsero,
¿hasta dónde remarás esta noche?
Los qarachis y los umantos
                                                            te esperan asustados
en el corazón de las totoras                                                
                                           
                                               Nadie sabe cómo sufres
en el lago Titicaca.
                                                Nadie sabe
                                                que el lago crece
                                                con tus lágrimas     
 
                                                            Balserito,
                                                            ¿acaso no has pescado
                                                            esos luceros del alba
con la magia de tus manos?.
Ay, si me la dieras una sola vez
                                                            para ponerlas en los ojos de mi Amalia.



ÑAWILLAYKIN  K’ANCHARICHKAN                                        

Manan musquyniymanta
panti panti qampaq pakasqay
lluqsiyta munanchu.
Simiymi upallan
puna qaqa hina
sutiykita rimayta munaqtiy

Ch’askachu, illapachu
phawarparin quchamanta
chhuqakunata ñawsayachispa.
Manan urpillay
ñawillaykim k’ancharichkan
killapis kanman hina


SOLO BRILLAN TUS OJOS                                            

Los panti-pantis que escondí para ti
no quieren salir de mis sueños

Cuando quiero pronunciar tu nombre
mi boca se llena del silencio
de estas rocas de la puna 

¿Acaso las estrellas o el relámpago
vuelan sobre el lago
encegueciendo a los patillos?

No, paloma mía,
solo son tus ojos
que brillan porque
están de luna llena.

  

TATA WALSIRU

Tata walsiru
hatun quchapi sumaqta awanaykipaq
iskay chunka qantutakunata
sunquypi aparimuyki

Tata walsiru
ch’isi musquyniypi
pillpintuta mirachini
pallay unkhuñata ruranaykipaq.  

Tata walsiru
t’uturakunapi warkunaykipaq
iskay chunka ch’askakunata
sasawan hap’imuspa
ch’uspaypi aparimuyki


VIEJO BALSERO

Viejo balsero
para que tejas el lago
te traigo veinte qantutas
en mi corazón.

Viejo balsero
para que tejas
una hermosa unkhuña
             hago crecer mariposas
             en el atardecer de mis sueños.

Viejo balsero,
veinte estrellas
te traje en mi bolso
para que las cuelgues
de los penachos de las totoras.