lunes, 27 de septiembre de 2010

LLEGÓ LA HORA DE UNIFICAR Y CENTRALIZAR LAS FUERZAS PROGRESISTAS

Escribe Feliciano Padilla
Hace poco leí el artículo del columnista de “Cabildo Abierto” y una noticia me impresionó bastante: el hecho de que en Juliaca se está manejando el problema de las elecciones desde un punto de vista chauvinista, de defensa ciega de la procedencia sin enarbolar ninguna ideología política desconociendo que el gobierno de cualquier estado o región, en cualquier parte del mundo, es un acto político, cuya base es la ideología. No puede esperarse más de Juliaca salvo de algunas minorías ilustradas. En general, la informalidad recorre toda su piel social de manera dominante. La semana pasada estuve en Juliaca tratando de confirmar esta eventualidad. Estuve en los mercados, con los tricicleros, en las zonas periféricas y en el centro, tratando de averiguar estos hechos aplicando estrategias disfrazadas y se confirmaron, en gran parte, las hipótesis planteadas por el periodista Vilca. Los sectores que deciden los resultados de las elecciones son esas grandes mayorías apolíticas. Sobre esto ya tenemos experiencia con el juliaqueño nacido en Azángaro, Hernán Fuentes presidente actual de la región y; Juan Luque, también, es juliaqueño nacido en Azángaro. Todos los analistas políticos reconocen que el gobierno de Hernán Fuentes fue un fracaso total, un descalabro vergonzoso, una etapa de autoritarismo, un gobierno sin un plan responsable de desarrollo estratégico, no obstante contar la Región con un fabuloso presupuesto que supera a la anterior gestión en 500 veces o más.

Este hecho obliga a las fuerzas progresistas de Izquierda no a plantear otra alternativa chauvinista, que sería caer en la actitud condenable de las fuerzas retardatarias, sino, responder con una medida política inteligente, dialéctica, estratégica, decidida a unificar y centralizar las fuerzas de izquierda para evitar la dispersión y la división; si esto último ocurriera significaría servir como tontos útiles para que un personaje mediocre que cree que por haber cercado una universidad privada y construido dentro de ella unos cuatro pabellones tiene el derecho de ser presidente de la región. La doctora Marta Tapia Infantas, rectora de la UNA en esa misma etapa, cercó, también, la universidad y construyó unos siete pabellones dentro del campus universitario, además de haber logrado con merecimientos acreditados que la Comisión Evaluadora de Universidades organizada por la Asamblea Nacional de Rectores colocara en el ranking a la Universidad Nacional del Altiplano en quinto lugar entre 91 universidades particulares y estatales de entonces; pero, ella no cree por estos logros tener derecho a ser Presidente de la Región Puno.

La situación es la siguiente. Tenemos en la Región tres fuerzas de izquierda con mayores posibilidades de lograr buen caudal del electorado. Estos son: “PDR” dirigido por Alberto Quintanilla, El “Más” dirigido por Pepe Gutiérrez y “Aquí” presidido por Mauricio Rodríguez. Los tres dirigentes son buenos candidatos, responsables, estudiosos de la realidad económica, social y política de la Región y leales a los intereses del pueblo. Los tres han construido un discurso socialista articulado al pensamiento andino, tal como corresponde a una Región como la nuestra. Tienen más coincidencias que contradicciones; sus programas y planes de trabajo exhiben los planteamientos de la Agenda Puno que fuera discutido desde hace unas dos décadas, pero, lo más importante es que los tres hayan hecho esfuerzos por articular el socialismo con el pensamiento andino, siguiendo las sugerencias del propio Mariátegui que manifestaba que el socialismo en el Perú no sería ni calco ni copia, recordando a Alberto Galindo que se orientaba a construir un llamado “socialismo mágico” o a José María Arguedas que decía lo mismo, o lo que sostenían Luis Lumbreras y Pablo Macera argumentando científicamente esta nueva realidad.

.De lo que se trata es que estas tres fuerzas o movimientos políticos hagan el esfuerzo de unificarse ahora, cuando falta todavía una semana para las elecciones, sobre la base de una plataforma común perfectible a partir de una dirigencia común constituida por los representantes más lúcidos de cada movimiento capaz de llegar al gobierno, de construir canales de coordinación entre ellos y canales de participación del pueblo para la toma de decisiones en los asuntos más importantes a nivel del Consejo Regional o de las Asambleas Participativas, para que el pueblo conozca la esencia de una verdadera democracia.

La unidad debe hacerse sobre la base del partido que esté en mejores condiciones, porque ese será el aparato que sostenga el trabajo del gobierno regional. De lo contrario el gobierno se llenaría de invitados, oportunistas y mercenarios. El movimiento político más joven es “Aquí”. Está conformado por gente auténtica a nivel de núcleo pensante, pero la mayoría son amigos, invitados, cuando no mercenarios que activan las movilizaciones, pintan paredes, pegan afiches, o sea, son los operadores que están ahí porque buscan acceder a un trabajo si acaso triunfara el partido. Igual sucede con el “MAS”, todavía no tiene una organización política organizada. El grupo dirigencial tiene un presupuesto ideológico y político respetables, pero el resto está constituido no por jóvenes que tienen vocación de servicio, sino por aquellos que están buscando trabajo, una oportunidad para estar en situación de ocupados si acaso triunfará el grupo. El PDR es un movimiento con organización política probada en más de diez años de lucha, .que tiene norte y que sabe de glorias y fracasos, que tiene fortalezas y debilidades, que coorganizó y dirigió la gloriosa Confederación Campesina del Perú y la Federación Departamental Campesina; en síntesis, a fin de no herir suceptibilidades no menciono más acciones de este movimiento y concluyo diciendo que tenemos la responsabilidad moral de unirnos en torno del PDR y de Alberto Quintanilla. Si hay acuerdos previos tendremos derecho de controlarlo porque es un compañero de lucha, tendrán ustedes el derecho de participar en el gobierno y tendrán la obligación de mejorar el Programa Político y el Plan Estratégico de Desarrollo de la Región.

Ojalá haya tiempo para construir esta alianza estratégica. Ojalá los dirigentes con menor porcentaje de aceptabilidad pongan en juego su inteligencia y su capacidad dialógica porque en esta lucha todo nos une, nada nos separa. Si esto no sucede, ustedes señores dirigentes serán culpables de que un contador anodino, oscuro y apolítico se suba al sillón presidencial para continuar la cadena de fracasos y frustraciones de su paisano el Presidente Regional actual, y hasta actos de corrupción tal como lo denunciaron sus propios consejeros ante la opinión pública y los organismos judiciales. En otro momento haremos una evaluación más completa sobre este período. En esta ocasión veremos si nuestros dirigentes de la izquierda demuestran sacrificio y vocación de servicio o están derrotados por sus ambiciones personales.

En mi condición de intelectual y viejo socialista convoco a todos los campesinos y sectores populares, a los estudiantes universitarios y catedráticos tanto de la UNA como de la UANCV, a todos los escritores, al magisterio consciente, a los profesionales, a las mujeres de nuestro pueblo, a votar por Alberto Quintanilla se produzca o no la alianza que planteo.

Bueno, las elecciones municipales son otro cantar. Allí está entre Mariano Portugal que hizo buenas obras en su período o de Luis Butrón que tiene aceptación en los barrios populares, aunque por ahí viene terciando el famoso Evo Flores. El domingo 3 de octubre sabremos, a ciencia cierta, quién de ellos será el ganador.

domingo, 8 de agosto de 2010

GUISSELA GONZALES Y “EL DOLOR AMERICANO”

Con el título de “El dolor americano” y bajo el auspicio del fondo editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, acaba de ser publicado un trabajo de investigación sobre Churata realizado por Guissela Gonzales, profesora de literatura peruana de dicha institución. El libro de 472 páginas lleva una presentación de Hildebrando Pérez Grande, profesor también de la UNMSM y; un prólogo esclarecedor de Thomas Bosshard, profesor de Albert Ludwigs Universität Freiburg de Alemania.

“El dolor americano” consta de tres apartados que funcionan a guisa de capítulos. El primero de ellos incluye un análisis del discurso churatiano elaborado por la autora con el título de “Esta tierra que duele es la América”. El segundo capítulo contiene más de setenta artículos de Gamaliel Churata, los mismos que se encontraban dispersos en diferentes periódicos y revistas de la hermana república de Bolivia y; el tercero, artículos escritos en Bolivia sobre Churata.

El análisis que Guissela Gonzales hace del discurso churatiano es de gran nivel académico en cuanto toma como base las interpretaciones que ensaya respecto de los textos churatianos recopilados en distintas instituciones de reconocida credibilidad de la ciudad de La Paz, Puno y Lima. En este análisis desarrolla las categorías del realismo psíquico y del ahayu- watan postulados por Churata para comprender el Pez de Oro. Paralelamente, logra determinar las etapas del proceso creador del gran autor puneño.

Por su parte, los artículos recopilados son de carácter político-ideológico, filosófico, literario y antropológico. Un análisis crítico de dichos textos nos lleva a comprender, de manera cabal, la posición ideológica y el compromiso irrenunciable de Churata con la cultura andina, comprendida como un proceso doloroso de articulación étnica. Se debe remarcar que el título del libro “El dolor americano” se deriva de un artículo que Churata publicó con ese rótulo, el 30 de julio de 1949, en “Cuadernos Literarios” (suplemento de “Última Hora”) de la ciudad de La Paz- Bolivia.

Después de la publicación de “El pez de oro” en el año de 1957, el crítico paceño Fernando Diez de Medina, publicó un artículo respecto de la obra en “Fantasía Coral”, que luego fue difundido en “El Diario” de La Paz. En dicho texto afirmó que Churata había escrito algo de seis mil artículos que se encontraban desperdigados en diarios y revistas bolivianos. A partir de entonces se creó un mito seductor en torno a esta cantidad descomunal de textos, que hasta la fecha nadie ha podido comprobar. Sin embargo, esta afirmación se generalizó al reproducirse en la mayoría de textos escritos acerca de Churata en el Perú y fuera de él.

Existía, entonces, entre los intelectuales de la comunidad académica del Perú, predisposición para investigar tal hecho. Seguramente la falta de apoyo económico frustró toda iniciativa orientada a recopilar lo mejor de estos seis mil artículos publicados por Churata durante su estada en Bolivia desde 1932 hasta 1964. Sin embargo, la falta de financiación no fue impedimento para que una muchacha sanmarquina, cargada de una mochila, mucho entusiasmo y una sonrisa a flor de piel, se apareciera por Puno, allá por la década de los noventas, para realizar un estudio meticuloso acerca de este tópico. Era Guissela Gonzáles. La conocimos por entonces y, la recibimos con la fraternidad que caracteriza a los escritores puneños. Venía aquella primera vez con otro investigador más, el escritor Juan Carlos Ríos Moreno. Iban a La Paz y allá se fueron en busca de su objeto de estudio. Desde aquellos años Guissela estuvo entre nosotros unas seis veces, dialogando acerca de su tema y recogiendo pistas para lograr sus propósitos en La Paz.

¿Existirán realmente los seis mil artículos a que hace referencia Fernando Diez de Medina? Es probable en tanto se sabe que Gamaliel Churata escribió artículos en diferentes diarios y revistas paceños como en La semana gráfica, La gaceta de Bolivia, La calle, Última hora, La razón, La nación, La tarde y; las revistas Nova, Boletín de la SPIC, Kollasuyo y La noche. Bueno, esto es solamente lo que concierne a La Paz. Debe suponerse que existan más artículos en diarios de Potosí donde radicó Churata. Sin embargo, que se sepa, hasta ahora, la aserción de Diez de Medina es un dato que no se ha comprobado y, en una investigación acerca de Churata, lo valioso es la existencia real de los textos.

La autora centró el peso de su trabajo de investigación en la ciudad de La Paz, particularmente, en la Biblioteca Municipal Franz Tamayo, Biblioteca de la Universidad de San Andrés, Biblioteca de la Carrera de Literatura de la misma universidad, Biblioteca del Congreso, Biblioteca del Museo de Etnología y Folclore y en distintas hemerotecas oficiales y particulares de dicha ciudad. Entrevistó a los amigos sobrevivientes de Gamaliel Churata, quienes le dieron información importante acerca del autor, aunque, a veces, imprecisa y contradictoria, sobre todo cuando se trató de precisar los años que Churata trabajó para diferentes diarios.

La existencia de estas fuentes le permitió a la investigadora alcanzar sus objetivos, aunque está demás decir, que tuvo que enfrentar dificultades de todo tipo. Por ejemplo, desactualización de las bibliotecas y hemerotecas, inexistencia de etapas completas de algunas publicaciones, pésimo estado de conservación de los materiales de estudio por efecto de la humedad, el uso y el tiempo. Y lo peor, pudo comprobar con pena, algo que es común en bibliotecas provincianas, daños ocasionados por los mismos lectores, quienes realizan inscripciones y recortan fotografías o páginas enteras de los libros sin ninguna consideración.

“El dolor americano” de Guissela Gonzales está causando gran impacto entre los investigadores por la cantidad del importante material recopilado, que a no dudarlo, dará mayores luces a la investigación e interpretación del discurso churatiano. Hasta ahora, la investigación sobre “El pez de Oro” se había hecho solamente sobre la base de un análisis hermenéutico del mismo. A partir de este libro tendrán los estudiosos de Churata este conjunto de artículos que los llevará a comprender mejor la obra. Quizá, muchos de los investigadores, tanto nacionales como extranjeros, tendrán que replantear sus conclusiones e iniciar otros trabajos a la luz de estos textos. Si bien es cierto que en el Boletín Titikaka ya existen artículos de Churata donde podemos vislumbrar su ideal estético, son con estos textos que podemos construir una visión global acerca del discurso churatiano y despojarnos de toda actitud chauvinista o racista que, a veces, adoptamos cuando hablamos de este gran indigenista, fundador del Grupo Orqopata.

En la presente nota trataré de ensayar, de manera provisoria, algunos juicios acerca de la importancia de “El dolor americano”. El trabajo es importante por cuatro razones básicas: a) Por haber enfrentado con éxito los problemas y dificultades que se le presentaron durante la etapa de recopilación de datos en la ciudad de La Paz, luego de haberse trasladado la autora desde Lima hasta el Altiplano. b) Porque la autora no recibió ninguna financiación para realizar este trabajo importante y se embarcó en la investigación por su amor a Puno y su admiración por Gamaliel Churata. c) Porque estos textos nos develan la evolución estética de Churata, es decir, las etapas del proceso creador del discurso churatiano y su concepción de lo americano. d) Los textos recopilados constituyen una gran base textual, mediante los cuales se puede comprender las categorías del realismo psíquico y del ahayu- watan postulados por Churata para interpretar el Pez de Oro

Puno se siente feliz y, al mismo tiempo, en deuda con Guissela Gonzales. La felicitamos y le agradecemos muy de veras por la publicación de este libro. Sin embargo, sería oportuno que nuestras autoridades locales o regionales le hicieran llegar alguna carta de agradecimiento y felicitación y, de la mima manera, a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos donde es catedrática.

lunes, 19 de julio de 2010

DEVELANDO "DÍAS SECRETOS"

Escribe: Feliciano Padilla

Luego de una lectura atenta de la obra “Días Secretos” de Bladimiro Centeno Herrera, publicado por Ornitorrinco Editores de la ciudad de Lima, se debe remarcar un hecho que, quizá conozcan pocas personas y que puede convertirse en algo aleccionador para quienes vivimos en una región diglósica; vale decir, en un espacio donde funcionan más de tres lenguas (si consideramos nuestra zona de selva) con hegemonía de una sola: la española.

Bladimiro Centeno, según nos confiesa, es hablante del aymara. El español es para él, una segunda lengua que empezó a aprender cuando fue a la escuela. Su aprendizaje fue, como para todo niño aymara, difícil, prolongado y doloroso. En una sociedad que honra y celebra el buen uso del castellano, tanto a nivel de la escritura como de la oralidad, Bladimiro llevó sobre sus espaldas el estigma de sus interferencias lingüísticas durante todo el lapso de sus estudios en la escuela, el colegio y la universidad. Si aclaramos que estudió en la Universidad de San Agustín, se deducirá fácilmente los sufrimientos que padeció; pero, también, los enormes esfuerzos que debió realizar Bladimiro para resistir y superar sus falencias. Sin embargo, nunca se amilanó. Estudió y practicó el doble o el triple de lo que hacen las personas sin estos problemas. Cuando digo practicó, resalto el hecho de que nunca perdió la oportunidad de escribir y hablar, porque es hablando que se aprende a hablar de la misma manera que escribiendo se aprende a escribir.

Ahora, en este libro de cuentos, Bladimiro Centeno se nos presenta como una persona que domina la lengua española. Sus párrafos se acogen a las exigencias de la textualidad: coherencia y cohesión. Coherencia en la dimensión lógica de la concatenación de las ideas y la adecuada articulación de los conceptos. Un texto es coherente si en él encontramos un desarrollo proposicional lógico, es decir, si sus proposiciones mantienen una estrecha relación lógico-semántica. La cohesión, en cambio, se refiere a la estructuración de las frases con uso de todo tipo de medios cohesivos; tiene que ver con la manera como las palabras, las oraciones y sus partes se combinan para asegurar un desarrollo proposicional.

Con este preámbulo, escudriñemos el libro “Días Secretos”. Primero trataremos de demostrar la unidad temática de los textos, haciendo referencia a las historias que recrean los relatos. El libro contiene doce cuentos: El retorno, Zona secreta, Mundo de cristal, La fotografía, La broma, El viaje, Vanesa, La llamada, La corrida, Bajo la ventana, La promesa y El color de las piedras. Daremos cuenta de algunos de ellos.

“Zona secreta” es el segundo cuento del libro. Se trata de una historia de amor clandestino entre Celia y un personaje impersonal que es el propio narrador del relato. Él es casado y ella una estudiante universitaria que está por irse a la capital gracias a que ganó una beca anual. Luego de bailar en la discoteca ingresan al hotel Los Andes, que es una especie de nidito escondido o zona secreta de estos amantes. Hay una descripción más interior que exterior de la unión fogosa de los cuerpos, que se repite en la madrugada. En los momentos fatigados que vienen después de los orgasmos, cada uno hace un recorrido rápido sobre esta historia de amor. Él, naturalmente pensando en los días intensos que seguirán a esta noche y ella tomando una decisión sobre su exacta situación de mujer. De pronto, ella le dice que se irá ese mismo día para gozar de la beca que ganó. Él, no puede reprobar esta decisión y le propone visitarla frecuentemente. Celia le contesta que no, que todo terminó porque no cumplió su promesa de divorciarse. No puedo, mis hijos son todavía pequeños; cuando crezcan un poco, decidiré, le responde. Eran las nueve de la mañana cuando salieron del hotel Los Andes. Para un taxi. Celia coloca sus pertenencias en el carro. El narrador le dice que así no puede terminar una historia de amor tan hermosa. Ella, despidiéndose y mientras arrancaba el chofer, le responde: Así terminan los amores cobardes.

“Mundo de cristal” trata de los amores clandestinos de dos catedráticos: Ana y Carlos, quienes asistían con cierta frecuencia a congresos académicos realizados en la capital. Uno de estos eventos terminó en la cama de un hotel. A partir de esa noche se narra historias fantásticas debido a que la comprensión entre ambos era perfecta. Esta noticia corría el riesgo de convertirse en escándalo dentro de la universidad; pero, ellos no estaban dispuestos a malograr su prestigio. Por eso tomaron una determinación amigable y ahora se despedían uniéndose por última vez en un hotel. A la mañana siguiente, Carlos abandona el hotel triste, pero liberado de responsabilidades y del peso que significaba llevar en la conciencia esa conducta traidora con su esposa. Va directamente a casa donde cuenta la historia de un viaje ficticio y fatigoso. Encontró a su esposa ocupada en los quehaceres del hogar. Le dio pena su mujer y se acomidió para ayudarla a bañar a su hijita y, al momento de hacerlo le rozó las rodillas con las nalgas y ella respondió con coquetería. Entonces se apresuraron y terminaron de bañar a la nena y la enviaron al patio con pretextos. Luego, ingresaron raudamente al dormitorio; ella se montó sobre él sin ningún preámbulo y al poco rato estaban ella con el rostro enterrado en el cuello del marido y él abrazándola por la cintura. Terminaron y ella se fue a seguir trabajando las tareas domésticas. Carlos, en cambio fue a buscar calma en la azotea a donde llevó una silla y una novela cuya lectura había interrumpido el día anterior. Se dio cuenta que lo cotidiano violentaba tremendamente las emociones y los sentimientos; por eso, no tuvo más remedio que refugiarse en otro mundo de cristal, cuyos incidentes amorosos narraba la novela que leía.

“Vanesa” es el séptimo cuento del libro. Trata de la historia de una prostituta llamada Vanesa que, debido a que encontró un cliente enamorado hasta el tuétano, desea abandonar el vicio y aceptar la propuesta de Felipe: casarse con él y viajar lo más lejos de esta ciudad, donde no conozcan su historia y donde él pueda protegerla con su sueldo sin que ella tenga necesidad de vender su cuerpo. Mientras espera a Felipe se sienta en la banca de un parque donde se habían citado y recuerda las circunstancias que la llevaron a seguir esta vida de vergüenza y dolor. Vanesa era bellísima y joven. Había tomado la decisión de salir de este ambiente porque ya no soportaba cómo la miraban por las calles; cómo la olían, como si en lugar de llevar sobre su vestido el aroma de los perfumes que usaba, percibieran más bien el olor de los hombres con quienes dormía. Se encontraba destruida y su encuentro con Felipe fue su tabla de salvación. Por eso, a pesar de los consejos de sus compañeras del “Sirenitas” había tomado esta decisión. Esperaba ansiosa e insegura la llegada de Felipe. Finalmente vio que su hombre ya daba la vuelta para ingresar al parque. Cuando se miraron de lejos con los rostros exultantes de felicidad, Vanesa tuvo tiempo de expresar mentalmente: No soy una puta, ahora. Te ofrezco este corazón limpio, esta excitación sana de mi cuerpo y mi sexo purificado por tu cariño. Pero, las chicas tienen razón en algo: “El dolor más grande para una mujer es vivir al lado de un hombre amado con la marca de una puta en la frente”.

“La llamada” es el octavo cuento del libro que recrea la historia de Brenda, una universitaria arequipeña, muy citadina, guapa y discriminadora de lo andino. Y en la contraparte, la de Pedro, un estudiante puneño de rasgos andinos que, merced a su nivel académico, su compañerismo logra la amistad de Brenda. Una noche, luego de participar juntos, seguramente, en alguna actividad universitaria, se dan tiempo para ingresar a un bar. Brenda le dice: “Nunca me había imaginado tomando contigo”, al tiempo que miraba su rostro cetrino y sus pómulos prominentes. “En la universidad conocí algunos como tú, pero, me limité a saludarlos ocasionalmente”, prosiguió. Pedro respondió: No me extraña. No nos tenemos buen aprecio entre peruanos. Y fue el comienzo de una conversación amistosa y extensa, aunque no amorosa, porque Pedro sabía de antemano que perdería tiempo. Las cervezas iban y venían hasta tarde la noche. Entonces, Pedro le informó que eran las 11. Brenda consultó su reloj y confirmó la noticia y respondió: Si es así, nos vamos. Estaban relativamente ebrios y cuando Brenda subía al taxi en dirección de su casa, Pedro se animó a lanzarle una iniciativa, pensando en que quizá la muchacha estaría en sus cinco minutos de debilidad: ¿Te acompañó a tu cuarto? Como lo había pensado: se equivocó, porque Brenda le respondió: No te preocupes e hizo un adiós con la mano. El muchacho, también, se fue a su habitación y estaba sobre la cama pensando si alguna vez sería capaz de conquistar el amor de Brenda y cómo vencer esa brecha de discriminación y distanciamiento insulsos. Ya cuando estaba por coger el sueño lo despertó el timbre del celular. Respondió rápidamente. Era Brenda y se animó a preguntarle: ¿Qué pasó, llegaste bien, te ocurrió algo? Brenda le contestó. Llegué tranquila, te quería pedir disculpas por esta noche, creo que me porté como una estúpida ¿Me disculpas? Me peleé con mi novio y me puse muy sensible. Pedro le contesta: No te preocupes. Son cosas que pasan. Eran ya la una y cuarenta. Entonces, Brenda le propone: ¿Quieres venir a mi casa? Tengo unas botellas de vino y algo más para compartir contigo. ¿Quieres que vaya a tu habitación?, le responde Pedro, sorprendido. Brenda le contesta que sí, que lo espera. Entonces Pedro, confundido le propone: ¿Por qué no hablamos mañana? Y Brenda no tiene más remedio que exclamar: ¿Mañana? ¿Mañana? ¡Anda vete a la mierda tú y tu mañana! Y colgó el teléfono violentamente.

Los demás cuentos son también historias de amores encubiertos que convierten al libro en una obra orgánica. Ciertamente pertenecen a la ficción creadora de Bladimiro Centeno, pero que no están exentos de no ser parte de nuestra propia realidad. Al leer los cuentos, muchos de nosotros nos encontraremos con nuestra vida presente o pasada, porque no son historias que se viven en otro mundo, sino en este donde habitamos en medio de penurias y alegrías, construyendo historias conocidas o disimuladas, en tanto somos seres de carne y hueso y, de espíritu imperfecto.

Bladimiro es un buen narrador. Usa en los textos, la primera, segunda y tercera persona según los requerimientos de sus cuentos. Utiliza otras técnicas más como el flash back, el raconto, el comienzo a media res, con notable pericia. Apela al erotismo sin llegar a la pornografía y un humor muy medido sirve de atmósfera a los cuentos. El lenguaje es tierno, nostálgico, reflexivo en muchos pasajes, expresado por voces distintas que van combinando adecuadamente la descripción del espacio interior con la descripción física de los personajes y de los escenarios. Voces distintas que recorren, también, distintas historias de amores clandestinos, que hablan de remembranzas, llamadas telefónicas que desconectan la posibilidad de amar, reportes de suicidios, de conductas sexuales liberales en el caso de universitarias y catedráticas y, la construcción de mundos ficticios donde los personajes padecen procesos de enajenamiento e inseguridad como resultado de la modernidad (entiéndase como sinónimo de deshumanización) que impone el desarrollo de la globalización y la construcción de la “aldea global”. De esta manera, Bladimiro Centeno corre la cortina de un ecran imaginario y nos enfrenta con un mundo poético hecho de trampa y frustración, recurriendo mayormente a la descripción del paisaje interior. Creo que la temática que aborda y la descripción del paisaje interior son aportes suyos a la narrativa puneña. Es bueno aclarar que estos rasgos, aunque de modo disperso, ya se observaban en otros escritores.

Por lo demás, el libro es excelente, escrito por alguien que posee un aparato teórico aprendido, seguramente, durante su formación literaria a nivel de pre y post grado y, en los talleres de narrativa que solía organizar la Universidad de San Agustín.

sábado, 10 de julio de 2010

BESO DE LLUVIA O LLUVIA DE LUCEROS

Escribe: Feliciano Padilla

Un fenómeno extraordinario acaba de ocurrir en la altiplanicie. Se trata, de veras, de una lluvia de luceros como nunca antes había sucedido en la historia de Puno. Para la gestación de este milagro fue necesario la conjunción de varios elementos: CARE Perú, Comisión Europea, Ministerio de Educación y de José Luis Velásquez Garambel. Este último, en su calidad de núcleo de aquellas fuerzas centrípetas que, en julio del 2008, lograron publicar “Beso de Lluvia” – Literatura Puneña- , impresa en los Talleres Gráficos de Corporación Merú de la ciudad de Puno, editada en dos volúmenes de 576 p., de 29 x 25 ctms y, portada y contraportada a todo color; con fotografías, ilustraciones, pinturas y páginas, también, a todo color.

Finalmente sucedió lo que tanto esperábamos y lo consiguió José Luis Velásquez, un joven investigador egresado de la Universidad Nacional del Altiplano, catedrático de la misma, maltratado tantas veces por el centro de estudios que lo formó, tanto a nivel de pre grado como de post grado. ¡Y sorpresas te da la vida! Ahí está este joven ofreciéndonos libros importantes, producto de sus investigaciones, de modo permanente. Si solo el 20% de los tantísimos maestros y doctores que tenemos en la Facultad de Ciencias de la Educación (desconozco lo que se hace en otras Facultades) hiciera el 50% de lo que hace este profesor estaríamos enrumbando la universidad por un camino seguro hacia la acreditación académica. Pero, ese es otro tema. Retornemos a “Beso de Lluvia”,

Los volúmenes que comentamos abordan la literatura puneña concebida como un proceso donde todos los componentes de distinta índole (oralidad, escritura, poesía, cuento, relato, novela, etcétera) no se enfrentan unos con otros, sino que se concatenan para construir la gran literatura puneña y el espíritu que la sustenta, lo que muchos investigadores, llaman puneñidad, tan necesaria para conocer y amar lo nuestro, en tanto que, solamente conociéndonos de manera adecuada, seremos capaces de respetar y querer la literatura de Oriente u Occidente. La puneñidad, concebida lejos de todo chauvinismo barato, es la clave para consolidar nuestra autoestima y con ese bagaje utilizar todo aquello que viniendo de Europa o de Medio Oriente (por citar dos espacios) sirva a nuestro desarrollo. Para empezar, diremos que “Beso de Lluvia” ha sido fecundado por este sentimiento y estos ideales.

Anteriormente, hubo varios esfuerzos individuales de parte de estudiosos de la literatura regional, que publicaron estudios sobre el tema, siendo los más conocidos: Moisés Yuychud (Ensayos literarios -1913), Alfredo Macedo Arguedas (Antología de las letras puneñas – 1949), José Portugal Catacora (El cuento puneño – 1955), Manuel Suárez Miraval (Poesía indigenista – 1959), Juan Luis Cáceres Monroy (Tres representantes de la poesía indigenista – 1974), Samuel Frisancho Pineda (Antología de la poesía puneña y Antología del cuento puneño – 1978, 1980), José Luis Ayala (“II Festival del Libro Puneño” que incluye Antología de la poesía y Antología de la narrativa puneña – 1987), Omar Aramayo (Antología de poesía puneña – 1999), Feliciano Padilla (Antología comentada de la literatura puneña – 2005), Percy Zaga Bustinza (Literatura puneña – 2008), Wálter Bedregal (Aquí no falta nadie – 2008). Sin embargo, hay que reconocerlo, al margen de la calidad que pudieran ofrecer algunos de los anteriores estudios, esta es una edición de lujo donde se ha invertido probablemente 30 ó 40 veces lo invertido en las publicaciones de literatura regional citadas líneas arriba.

Los libros, tal como estaban destinados en el proyecto, han sido distribuidos de forma gratuita a todas las instituciones educativas de la Región, para uso exclusivo de profesores y alumnos. Lamentablemente es poco conocido en los centros académicos y entre los lectores de las ciudades de Juliaca y Puno. Los medios de comunicación, llámense radio, televisión o periódicos, no los han publicitado por no haber accedido a ellos. Tampoco tenemos seguridad de que las Universidades donde hay Escuelas Profesionales de Literatura como son San Marcos, La Católica de Lima, Villarreal y San Agustín, los tengan. Hubiera sido de desear que la distribución, que no depende del autor de la selección, sino, de las instituciones auspiciadoras, hubiese tenido un criterio más abierto, a fin de que esta obra sea conocida en el país.

“Beso de Lluvia” se presenta en dos tomos. El tomo I comprende mitos, leyendas y relatos pertenecientes a la literatura oral y; termina con la exposición de relatos, cuentos y novelas de la literatura puneña escrita en español. La literatura oral nos exige algunas reflexiones en tanto y en cuanto está vinculada íntimamente a las raíces de nuestra cultura. Ella refleja, en gran parte (tenemos también lo que nos trajo Occidente), nuestro modo de concebir, pensar y ser. En algún trabajo afirmé que los mitos, las leyendas y los relatos orales representaban una racionalidad, vale decir, una forma de concebir y representar el mundo, tan familiares con nuestros niños aymaras y quechuas de las comunidades. Es más, si se tiene en cuenta su función social, se comprobará sin mucho esfuerzo, que estos discursos e imaginarios forman a los niños altiplánicos en los valores reverenciados por dichas comunidades, tan distintos de los que corresponden a otra culturas, particularmente, a la cultura occidental convertida, desde la colonia, en la esencia de la educación básica y superior peruanas. Cualquier texto refleja las dimensiones teleológica (fines) y axiológica (valores) de la cultura que lo produce. Si los educandos de las comunidades amazónicas y andinas hubiesen sido “medidos” en lectura con textos de sus propias culturas, con seguridad, las calificaciones más bajas de comprensión lectora no se habrían concentrado en estas zonas. No debemos olvidar que, a esas edades tempranas, los alumnos están más dispuestos a querer y comprender todo aquello que concierne a su vida y a su contexto.

No tengo dudas de que el libro servirá mucho en la educación de nuestros niños. Como dice Marina Figueroa Díaz en la presentación de estos volúmenes: “Los maestros podrán utilizar las obras presentadas en el presente libro para el desarrollo de sus actividades de aprendizaje. Así, por ejemplo, los mitos para explicar la historia de los pueblos andinos, es decir, los hechos sociales, políticos y religiosos que se han dado en espacios tiempo históricos específicos...” . Y no solo eso, la literatura oral expresa también nuestra forma de reflexionar sobre el mundo, sobre el ser y el conocimiento. Y eso es filosofía o runasofía, o haqhisofía (si lo desean), que los de “afuera” llaman cosmovisión andina. De modo que, estos textos más que los que pertenecen a la novela o a los cuentos escritos en español, nos remiten a nuestra raíz y están en concordancia con el Nuevo Proyecto Curricular de la Región Puno que aboga por una educación intercultural y la descolonización mental o ideológica.

La segunda parte de este volumen que contiene cuentos y novelas escritos por puneños desde los primeros años de la República hasta nuestros días es una buena selección y, con seguridad, ayudará a fortalecer la autoestima de los niños y a consolidar su identidad. Esta selección presenta a los clásicos, es decir a aquellos que no pueden faltar en una muestra que se precie de rigurosa; pero, también nos muestra textos desconocidos de autores puneños que los anteriores trabajos obviaron sea por algún criterio de calidad o por desconocimiento. Cualquiera fuere el caso, el libro nos permite completar la información que se tenía de literatura regional. Se encuentran seleccionados los textos de Emilio Romero Padilla, Mateo Jayka, Román Saavedra, Vicente Achara Vargas, Luis Gallegos Arriola, Omar Aramayo y otros, cerrando con los narradores jóvenes Christian Reynoso y Javier Núñez, cuyos textos son el resultado de todo un proceso de construcción de la narrativa puneña.

El volumen II contiene poesía, teatro y ensayo, de lo mejor que se ha producido en Puno. La primera parte, como era de esperarse, presenta cantos aymaras y quechuas (poesía) tomados de las versiones de Yamqui Santa Cruz Pachacuti y Huamán Poma de Ayala, aparte de versiones de poetas del siglo XX. Luego, el libro hace un recorrido ameno por el camino luminoso de la poesía escrita en español que, en calidad e intensidad, es de los mejores que hay a nivel nacional e internacional. Naturalmente, están los miembros del Grupo Orqopata (Arturo y Alejandro Peralta, Luis de Rodrigo, etcétera), Dante Nava, Carlos Oquendo de Amat, los poetas insulares o no agrupados (Jóspani, Jorge Flórez Áybar, Vladimir Herrera y otros), los miembros del Grupo Carlos Oquendo de Amat (José Luis Ayala, Omar Aramayo, Gloria Mendoza, Serapio Salinas, Percy Zaga), los poetas de la generación del setenta (Alfredo Herrera, Boris Espezúa y Lolo Palza) y; los poetas de las generaciones actuales que vienen desde Simón Rodríguez y cierran con Filonilo Catalina (Luis Rodríguez Castillo) y Glinio Cruz. En teatro es poco lo que se ofrece y en ensayo cabe destacar los trabajos de Wálter Paz Quispe, con “El discurso transgresor y erótico en la fiesta de Puno”; Dorian Espezúa Salmón, “EE o demasiado ser el otro” y; Bladimir Centeno Herrera, “La búsqueda de una expresión poética andina”.

No puede finalizar este comentario si no resalta la calidad del trabajo en cuanto a selección, la propiedad de los textos, el diseño y la presentación física a todo color del libro. Subrayamos una vez más el trabajo mancomunado de la señora Marina Figueroa Díaz, representante del Proyecto Kawsay de CARE Perú y de José Luis Velásquez Garambel, profesor contratado de la UNA, que hicieron posible la publicación de esta gran obra. Seleccionar es siempre una responsabilidad que todo investigador carga sobre sí. Desde mi perspectiva me parece que ha primado un criterio crítico, sistémico-racional y cronológico. Algunos escritores que presumen de críticos habrían deseado que el autor maneje un discurso de “alto nivel” en la redacción de las notas explicativas y de la introducción, ya que una orientación didáctica, dizque rebaja la calidad de una apreciación literaria. Todo depende del destinatario. Si escribimos para dos críticos, cuya calidad todavía está en duda, usemos discursos de “alto nivel”, de naturaleza ambigua, oscura y, hasta cierto punto, esotérica; pero, si escribimos para maestros y alumnos y para lectores de carne y hueso como yo, no hay nada mejor que usar un discurso simple, claro y coherente. Es probable que las preferencias del autor divida la opinión de las personas; entre tanto, estos libros vienen siendo utilizados en las Instituciones Educativas de la Región. Eso es lo que vale. Quizá, más tarde, podría complementarse esta información con mesas redondas o seminarios para profesores, donde se hagan análisis hermenéuticos de los distintos textos presentados en la obra.

viernes, 2 de julio de 2010

ES SALUD DE PUNO Y LA INSEGURIDAD DE LA SALUD

Escribe: Escribe: Feliciano Padilla / http://www.felicianopadilla.blogspot.com

Últimamente esta institución viene mostrando una serie de falencias que ponen en grave riesgo la salud de sus asegurados. Me parece que la raíz de todos los problemas radica en la categorización del hospital de Salcedo; lo cual tiene implicancias en los servicios especializados, exigua dotación de medicamentos, cantidad deficitaria de camas de hospitalización, cantidad insuficiente de médicos que no se condice con la numerosa población de asegurados, falta de equipos de alta tecnología, etcétera.

A estas debilidades de la institución hay que añadir, ahora, otras de carácter burocrático que empeoran el servicio, ponen de manifiesto la inseguridad de la salud y dañan su imagen como institución. Tenemos, por ejemplo, la instalación de los “famosos módulos” que, seguramente fueron creados para mejorar la calidad del servicio, pero que, en la práctica, crean más inseguridad y deterioran la calidad de la atención. En realidad están reproduciendo lo que antes hacía una ventana de atención y dos cabinas de teléfono en las que los asegurados obtenían sus citas médicas. Las señoritas de estos módulos, además duplican el trabajo que antes se hacía en Farmacia donde existía y existe una base de datos sobre medicinas y sobre atenciones de los pacientes. Significa esto que la presencia de estas servidoras en los módulos implica un gasto que los asegurado no estamos en condiciones de pagar porque son innecesarios. Si agregamos a ello, la falta de educación para atender y el modo cómo responden a los pacientes cuando reclaman sus derechos, se completa un cuadro grave que la dirección y la gerencia deben solucionar en el más breve tiempo. No se puede admitir que ellas contesten indicando que también son aseguradas. Claro, como están trabajando por favor de algún “todopoderoso” un lapso de cinco meses y les descuentan por seguro social, se han convertido, como por milagro, en aseguradas. ¡Qué bonito!

Otro aspecto es lo que sucede en “almacén” o lo que se llame, donde la funcionaria no prevé la dotación de fármacos para los pacientes que reciben tratamiento mensual. He visto llorar de impotencia, por esta causa, a personas de tercera edad, lo cual es imperdonable. Que a mí me traten así, no hay problema porque yo vivo de la venta de mis libros y de mi sueldo de catedrático en la universidad. Puede creerse que escribo esta nota porque tengo ojeriza. No la tengo. Yo guardo mucho respeto a esa institución y expreso mi reconocimiento al servicio que me prestan los médicos y enfermeras. Pero, si hay que hacer un reclamo contra Farmacia hay que hacerlo.

No voy a usar la historia de otro paciente para fundamentar las fallas de “almacén” o lo que se llame; sino la mía, a fin de que las servidoras aludidas tomen acciones judiciales contra mi persona, si hubiere justificación para hacerlas. Yo soy paciente de insuficiencia renal crónica, por tanto, padezco una enfermedad terminal y no puedo subsistir sin medicarme todos los días y sin hacer una dieta adecuada. Me administran valsartán, enalapril y diltiazem para controlar la hipertensión y postergar un poco mi paso a diálisis. La enfermera de “Programas” me entregó mis recetas el día 29 de junio porque ese día debían entregarme mis medicamentos; pero, inexplicablemente no había en farmacia y me programaron para entregarme diez días después. Si no tomo mis medicinas, en dos días estoy con una crisis y recibiendo diálisis o yéndome al cementerio. ¿Es eso seguridad?

Los funcionarios deben prever estos incidentes Y eso pasa con muchos pacientes que tienen que verse obligados a quedarse con la boca callada porque, sino, son víctimas de maltrato de las servidoras. Algo más: Se debe agregar los quince o más días a partir de la llamada telefónica que las señoritas de los módulos nos programan para cualquier atención médica, con grave perjuicio de los pacientes, ya que hasta entonces habrán desparecido los síntomas básicos de las enfermedades estacionarias –claro está- si es que uno no se ha muerto.

La Defensoría del Asegurado debe tomar en sus manos estas falencias que anoto y resolverlas porque es el órgano de apoyo de la presidencia ejecutiva y de la gerencia, cuyo propósito es proteger los derechos de los asegurados y vigilar el cumplimiento de las obligaciones, principalmente, del personal administrativo.

Por otra parte, parece ser que el Hospital II de Puno viene siendo postergado por los funcionarios de Lima en su equipamiento. En otras ciudades se construyen hospitales modernos, se entrega equipos de alta tecnología para detectar cáncer y enfermedades gastrointestinales. Estos equipos van desde resonadores magnéticos, cámaras gamma hasta tomógrafos computarizados y otros que, por ser lego en la materia, desconozco. Es hora de que los asegurados digan algo, que la prensa empiece a trabajar porque Puno merezca lo que tienen otros hospitales de Es salud. Hay mucho más por decir; sin embargo, pongo punto seguido a este tema.



sábado, 26 de junio de 2010

“EL LABERINTO” DE ALFREDO HERRERA:SIMBOLOGÍA DE LA ANGUSTIA EXISTENCIAL CONTEMPORÁNEA

Escribe: Feliciano Padilla

En los últimos meses, Alfredo Herrera Flores, nos ha hecho llegar un poemario con el título de “El Laberinto” editado por Impresiones Orión, Lampa 2008. Se trata de un poemario que viene dentro de un sobre tamaño oficio, en el que puede leerse el título del poemario y el nombre del autor, además del lugar de donde viene la comunicación y, dentro del sobre, un texto poético de catorce estrofas. Este sobre es parte del libro y funciona a guisa de portada formando una unidad indisoluble con el texto; de modo que el libro, aparte de darnos la ocasión de disfrutar con el significado del texto, nos permite un gozo sensitivo táctil por medio del paratexto.

Hay ocasiones en las que se acostumbra utilizar la frase “poeta consagrado” a fin de llamar la atención del lector, no tanto por la importancia del texto a comentarse, sino, por subrayar el significado del comentario. En el caso de Herrera Flores esa frase no constituye parte de ninguna motivación porque es la expresión de una referencia real, ya que el escritor lampeño Alfredo Herrera Flores es un poeta consagrado, el único poeta puneño que ha ganado el Premio Copé de Oro de Poesía en 1996 y finalista de este mismo Premio en las versiones de 1988 y el 2001. Bueno, sea esta una oportunidad para informar, que también, Luis Rodríguez Castillo (Filonilo Catalina) fue Premio Copé de Bronce en el 2005 y, finalistas de este mismo Premio: Boris Espezúa Salmón en los noventas del siglo pasado y Eddy Oliver Sairitupa Flores en el 2007.

Luego de este preámbulo tratemos de aproximarnos al mismo libro. Con este propósito es necesario recordar el mito de “El Minotauro” que, en síntesis, es como sigue: “El Dios Poseidón donó al rey de Creta llamado Minos un precioso toro blanco para que este lo sacrificará en su honor. Minos quedó prendado del toro y en su lugar sacrificó a otro. El Dios del mar, furioso por este engaño hizo que la bella Parsifae, esposa de Minos, se enamorara perdidamente del toro. Para cumplir con su pasión carnal obligó a Dédalo para que le hiciera un disfraz. Dédalo lo diseñó de forma tan perfecta que fruto de la cópula entre Parsifae y el toro blanco nació el Minotauro, un monstruo de cuerpo humano con cabeza y rabo de toro. Minos, al saberse burlado ordenó a Dédalo para que construya el Laberinto (un edificio con calles internas iguales y pasajes de apariencia interminable) donde viviría para siempre el Minotauro. Este monstruo se alimentaba solo de carne humana y cada siete años debían ofrecerle 14 vírgenes: 7 varones y siete damas, con los que el monstruo saciaba su apetito. Un joven llamado Teseo quiso terminar con el monstruo para cuyo fin se ofreció como uno de los destinados al sacrificado y, de esa manera, tener la oportunidad de matar el Minotauro: Luego de cumplir con aquel plan, salió del Laberinto gracias al apoyo de Ariadna, hija de Minos y hermanastra del monstruo, quien le proporcionó un hilo para que llevara consigo y que luego de matar al Minotauro saliera de aquel lugar imposible siguiendo el recorrido del hilo”.

Proporciono esta información, porque según mi punto de vista, sustentado en un análisis intertextual, Alfredo Herrera, utiliza en las 14 estrofas de su poemario, los elementos de este mito de “El Minotauro” e, incluso, los de la tragedia “Antígona” de Sófocles, para explicarnos simbólicamente la angustia existencial de la humanidad, que se encuentra atrapada entre las argucias del proceso de globalización. Sostengo que es necesario leer todo el texto para comprender el sentido de mi interpretación en vista de que, en este artículo, por razones de espacio, utilizaré solo algunos versos de estrofas sucesivas para fundamentar mi hipótesis. “Agoniza/ el alto día más/ solitario que el primer grito/ Quedan el olor a sangre y a la masa informe/ de los cadáveres, el pálido brillo de las armas/ los pasos abandonados/ y algunos abrazos/. Soy el ojo que observa/”, dice el poeta en la primera estrofa y de hecho nos ubica en la angustia existencial de la humanidad, la que puede empezar por interrogantes muy simples como: qué hago en este mundo, para qué sirvo, qué he hecho de mi vida, quién soy, a dónde voy, etc., que significa enfrentarse con la dimensión agónica de nuestra existencia, ante la comprobación de que nos encontramos más solitarios de cuando irrumpió en el mundo el primer grito humano.

En la estrofa III, cuando habla la hermana mayor, exclama: “Ha pasado el tiempo,/un hombre camina sin ser visto/ da un paso y luego/ otro y no avanza/ nada hay delante suyo nada/ hay atrás/. Un silencio mortal acompaña su/ pensamiento, su rostro/ de trueno, de lluvia, de espanto/; no tenemos más que retroceder en el tiempo y pensar en ese peregrino que ha caminado todos los senderos desde el mundo antiguo hasta la modernidad, con el signo de una culpa que no sabe exactamente por qué la carga. Los etapas de su largo camino saturadas de sosiego, fusionaron victorias efímeras y derrotas dolorosas, rasgos que pensó abandonarlos al llegar a la modernización, porque la modernidad es la antípoda de la quietud y placidez del mundo no moderno.

El hombre vivió la modernidad tomando por asalto sus sueños y fue feliz aun cuando aquella epopeya le implicó sufrimientos, porque la modernidad es sobrepasar lo cotidiano, transgredir los límites, es sufrir y saltar las vallas, es movimiento, es actuar para conquistar ideales; pero, la modernidad conquistada por el hombre llegó a su fin debido al proceso de globalización y, otra vez, el hombre se encuentra atrapado en sus propias contradicciones, moviéndose sin moverse y saliendo sin poder salir como el Minotauro que, ahora, solitario y en vano recorre desquiciado por todos las sendas del Laberinto construido por Dédalo.

El Laberinto del siglo XXI es la “sociedad global” en que se ha convertido el mundo. /El monstruo no/ renuncia a sus dominios/ ni a sus demonios, y no cede/ aún ronda entre los pasadizos/ del Laberinto/ su respiración agitada lo delata/. El Minotauro/ lee en el periódico del día/ la larga lista fúnebre de amigos y/ enemigos/” (cuarta estrofa). Y ahí está el hombre, al parecer, resignado, sin renunciar a sus dominios ni a sus demonios, pero todavía incapaz de ver el infinito que se extiende tras las murallas de este edificio y, sin poder percibir que al norte de nuestro Laberinto gobierna el nuevo Minos, el único rey de Creta gozando del orden social por él establecido.

/Un hombre es un hombre y/ muchos hombres/ nadie camina solo/, dice el poeta, lo cual nos conduce a pensar que no es un hombre, sino la humanidad la que está viviendo en el Laberinto, su propia tragedia: Los hombres pugnan, luchan y se destruyen entre sí y aun se dan tiempo para velar a sus hermanos, como en “Antígona”, la tragedia de Sófocles. “/Más tarde/ irán a velar a Polinices/ aún hay tiempo/. En realidad, podían los hombres haber vivido en paz y en armonía con la naturaleza, pero Minos, el rey de Creta ha extremado las contradicciones humanas y viene propiciando combates inútiles, porque nadie sabe cómo salir del Laberinto. Y ahora “/Nadie recuerda las batallas/ Nadie sabe de esta sangre caliente/ Nadie ha visto los ojos de la muerte/ Nadie respira como antes/ Nadie recuerda el cáncer/ ¿Qué mecanismos utiliza el nuevo Minos para asfixiar al hombre en medio de la soledad hasta despojarle la memoria a fin de que no pueda salir del Laberinto? /El sol está nuevamente en lo alto/ solo, como en el primer grito/ sol solo/ y habremos de lamentar probablemente alguna muerte sobre el asfalto/, se lamenta el poeta en la séptima estrofa y se interroga a sí mismo “/¿Qué dirá Antígona/ sobre la tragedia/ … /Pero allá están todas/ llorando/ en las puertas del Laberinto a un muerto ajeno/”.

El concepto sofocleano de Antígona sobre la realidad humana está por encima de las leyes humanas, e incluso por sobre la de los dioses representado por el nuevo Minos, pero en la obra Antígona de Sófocles no se conoció ley alguna si no es para burlarla. El poemario que comentamos, en las estrofas VII, VIII y IX signado por el espíritu de Antígona está penetrado por la noción de "muerte"; las acciones de los vivos están condicionadas por la presencia de los muertos. Recordemos que la base de la tragedia de Sófocles es la prohibición de Creonte de dar sepultura al cadáver de Polinices. La muerte no es solo el punto de partida de la obra, sino también el final de la misma. En “Antígona” no hay asesinatos, sino suicidios de vivos que ya no desean seguir siéndolo, tal como Antígona y su bello amante Hemón, que desobedecieron las órdenes del rey Creonte y devolvieron así, al acto de morir, su dignidad ancestral.

Alfredo Herrera, con su reconocido talento inserta el sentido de la tragedia “Antígona” al interior de El Laberinto. El Minotauro que representa a la humanidad anda a tropezones, sin rumbo, sin encontrar solución para su encierro material y espiritual, porque ha perdido la memoria y no recuerda el punto de entrada que es al mismo tiempo el punto de salida. Qué mundo es este donde se tienen batallas entre hermanos y hay Antígonas que velan a los muertos y mueren a causa de la solidaridad con los suyos. La vida en esta etapa continúa su curso dramático signado por las cadenas de la “aldea global” que pretende arrasar todo rastro y rostro cultural para construir al ciudadano universal consumista y deshumanizado. Oigamos, en todo caso, al mismo poeta cuando dice en la estrofa XII: /La iluminada plaza revienta/ de voces/ y música, nadie/ recuerda que hubo alguna vez/ una multitud que pugnaba en las puertas del/ Laberinto/ que hubo una batalla de/ la que los hermanos mayores/ jóvenes universitarios/ no volvieron/.

El poeta está dentro del Laberinto y, a veces, es un ojo que observa desde la distancia, pero, que le duele lo que pasa en el Laberinto. Por eso, en la estrofa XIII dice con voz quebrada y sentimiento plenamente andino: “/¿Con qué voz/ se podrá decir que/ hemos sobrevivido? Ariadna/ Megube, Miranda, Imillita/ con qué ojos habremos de mirar/ lo que queda de la hecatombe?/ El Minotauro aún duerme/ El Laberinto/ será nuestro hogar desde ahora/.

No obstante la tragedia que nos engloba, podemos aún enarbolar el estandarte de la esperanza. Ha de llegar la hora en que la amnesia sea derrotada. Ha de llegar una generación mejor que la nuestra; se avizoran nuevos tiempos para salir de esta “aldea global” en que nos ha reducido las circunstancias. El poeta lo percibe: /Alguien recorre/ el Laberinto sin dejar guías ni signos/ va en busca de un latido poderoso/ de un ronquido sobrenatural/. Debe entenderse que alguien es alguien y muchos, así como el hombre es un hombre y muchos hombres. Ese alguien será Teseo, el del mito griego, el joven heroico que, apoyado por Ariadna, vencerá al Minotauro y destruirá el Laberinto para que todos vivamos libres como en el primer grito del hombre. La expresión simbólica de El Laberinto representa, sin duda, tanto al cerco de las coacciones que aprisionan al hombre contemporáneo, como el esfuerzo del hombre por desentrañar un destino que se le escaparía de las manos si no se convierte él mismo en el Teseo liberador de la humanidad.

El laberinto es la paradoja de la vida misma, con sus oportunidades, sus peligros y sus contradicciones, para cuyo tránsito cuenta el hombre con los escasos hilos de Ariadna. En resumen, el Laberinto ha sido construido por ese ser humano poderoso que representa a Minos, - y hay que reconocerlo - también, por nosotros mismos, que hemos convertido a la vida en un gran teatro, cuyo centro esconde la respuesta que espera que la develemos. Y la descubriremos si somos capaces de convertirnos en el nuevo Teseo del siglo XXI. Así sea.

domingo, 20 de junio de 2010

“LOS PIES DEL RÍO”: EL ASOMBRO COMO ESTRATEGIA CREATIVA

Escribe: Feliciano Padilla

Jovin Valdez nos entrega esta noche una obra titulada “Los pies del río”, publicada por la Editorial Pasacalle de la ciudad de Lima. Contiene 3 libros articulados por una temática general andina: “Titikaka”, “Los pies del río” y “Sonetos de Verano”. Toda lectura involucra mínimamente tres niveles de comprensión: literal, inferencial y crítico. Para enfrentar los retos impuestos por esta obra voy a utilizar el nivel crítico de mi comprensión lectora, entendida como una capacidad común a todo ser humano. Centraré este análisis sólo en el primer libro del poemario que lleva por título TITIKAKA.

En el texto “Titikaka”, la voz de Jovin se propaga de una posición aldeana hacia lo ecuménico y, aunque su concepción del mundo pareciera contrastar con la que se reverencia en la cultura occidental, el poemario articula una percepción cosmogónica y mítica con lo universal, desde una perspectiva integradora de culturas. Una impresión inicial es que el lector se encuentra con un texto poco común para el canon literario actual. Se advierte una sensibilidad extraordinaria y una imaginación exuberante poco común en la poesía actual y, que más bien, nos permitiría vincularla con el viejo modernismo. Quizá, digo quizá, por eso, requiera de una hermenéutica, también, poco común, en la medida que los procesos mentales que crean imágenes y tropos hiperbólicos se expresan por medio de construcciones intensas acorde, igualmente, con la vastedad del espacio donde han sido engendrados los versos de “Titikaka”.

Pero, ¿qué es poco común en nuestra época? La reacción más simple del ser humano: la actitud de deslumbramiento del hombre ante la naturaleza. La modernización de la sociedad ha llevado a la humanidad a niveles espantosos de percepción virtual del mundo. Las nuevas generaciones no tienen necesidad de contactarse con las cosas, los espacios y los hombres para acercarse a ellos. Lo hacen a través de la Red Internacional o mediante la representación racionalista de las cosas, sin poder percibir lo que se esconde más allá de las apariencias. Los conocimientos se encuentran virtualizados y; hasta las relaciones humanas no escapan de esta modalidad.

En nuestra época se ha virtualizado absolutamente todo: El hombre no percibe ya la presencia adánica de los colores diseminados en la tierra, los mares y los cielos. Lo real es para el hombre moderno sólo una representación mental. Siendo así, la imagen real del mundo es relativa, se empequeñece y, finalmente se olvida. Si el mundo es percibido sólo desde una mirada cartesiana, se ha perdido para siempre, la capacidad de contemplación y asombro, la aptitud de admiración de la naturaleza como una veneración de la propia vida.

Pero, para alegría de la gente contamos todavía con los poetas y; particularmente, con el poeta Jovin Valdez, quien no se contenta con representaciones mentales ni la percepción virtual de las cosas; poeta que ante la maravilla del Titikaka exclamará: “Cielo vertido en la cuenca ventral de la tierra / Desde eras olvidadas y lozanas primaveras / te fundes en los días como un ojo de filtro / diseminado en la espuma y la bruma del tiempo”. Su asombro crece hasta tal extremo que no puede sino que identificarlo como el origen de la vida cuyo soplo divino es el lenguaje. Entonces el poeta pregonará al mundo: “Eres el origen / del canto salvaje escrito en la hierba / del aire que respiran taciturnos habitantes / forjados en la arcilla / caldeada por la nieve/ Eres el origen / del lenguaje grabado en la flor de la piedra”.

Las teorías cosmogónicas del Ande explican el origen del universo desde una mirada panteísta y, el canto sideral de Valdez sigue ese cauce torrentoso para confirmar esa doctrina. Sin embargo, este mundo mitológico debe ser profanado para cumplir su destino. Los Dioses no pueden estar conformes con su creación si no han sido capaces de engendrar a sus adoradores. Por eso, para recibir estos honores, crean en este espacio a los hombres que lo pueblan y; en particular, a los UROS, domeñadores del lago y del tiempo, virtuosos navegantes que cargan sobre sus balsas su sed de conquista, su ansia de libertad. El poeta lo percibe y dirá: “Allá en lo natural y tangible / donde los ojos del balsero coronan su destino / y el llamado del lago como un vaticinio / cae sobre sus hombros para recordarle / el tiempo que debe a los años venideros”

El privilegio de los parámetros de la representación racional del mundo separa al hombre del espacio donde recrea la cultura. La representación cartesiana separa al mundo del hombre que lo habita; aparta las cosas de las palabras que la enuncian. El racionalismo ha castrado la capacidad emocional del cuerpo ante su maravilloso entorno; sin embargo para Jovin el mundo es la celebración de los sentidos, el canto, la fiesta de la vida, la veneración religiosa de un mundo sagrado. La religión del poeta es panteísta y profesa un credo que no pretende ser poseedora de la verdad. La religión panteísta no es la que divide, no es la que excluye a los que no pertenecen a la congregación; la religión andina panteísta no desprecia cultos o interpretaciones distintas. No combate otros credos; por el contrario, nos recuerda de modo permanente que antes de los derechos humanos están los derechos de la Madre Tierra, nuestra creadora y protectora. Esta es la segunda impresión que nos revela la poesía de Jovin Valdez.

Pero también hay en la poética de Jovin una notoria sensibilidad social hacia la acción plausible de algunos hombres, cuya forma de existencia es la lucha permanente por algo superior. Y ahí está su “Oda a Horacio Zevallos” o aquella otra donde se habla de Muerte en ILave. Horacio es para el poeta un ser límpido que ha entregado su vida para la redención del hombre. Escuchemos cómo concluye una de sus estrofas: “Qué importa tus penurias / y tu súbita partida/ si el sol que has sembrado / florea en los ojos que avizoran la mañana”. Más aún, pareciera que el personaje es tan familiar a sus ojos, tan cercano a su vida, ya que en otros versos le dice: “Yo todavía ausculto la semblanza de tu casa / a donde tú llegabas en un corcel de mimbre / y donde aún se ocultan las almas que te esperan / escuchando tus ecos de sonoro contrabajo”.

La sensibilidad del poeta no sólo es agua que se escancia en el vaso de los objetos sagrados, sino, un ojo avizor que da cuenta del agua, del cielo y de la tierra; de los peces, las estrellas y los animales que apacentan en la estepa. Nada es extraño a la lira de Valdez, ni la lluvia, ni el relámpago, ni el frío crudo del invierno. Por eso sus versos se bambolean entre la realidad y el mito, entre la explosión de los sentidos y un delicado discurrir de sentimientos. Así, los versos de Jovin se inflaman en medio de la fastuosidad de la épica y de la delicadeza de su lírica que se formalizan en esa notoria eufonía de sus versos y la cadencia armoniosa de su lenguaje, que son características propias de toda la obra. Su voz se alza desde la grandiosidad de la naturaleza hacia la nimia significancia del ser individual. Es poesía de lo misterioso y sagrado; canto de lo olvidado que continúa allí para cólera de los que lo niegan.

Pareciera que la sensibilidad de Jovin sólo se circunscribiera al pasado; pero no, registra igualmente lo que está sucediendo en el presente como el caso de la muerte del alcalde de ILave, hecho en el que detiene su lira para cantar absorto y adolorido: “Y allí han inmolado / al hijo de la madre / que lo arrulló pequeño / y aun siendo adulto / lo miraba niño /… Y ahora que su alma/ acaso boga en lo ignoto / En las ruinas del puente por donde ha partido / todavía nos mira con los ojos del río / desde su último silencio”.

No podría comprenderse la poesía de Jovin si no revisáramos algunos rasgos de su vida. Él nació en el valle de Carumas – Moquegua y radicó en su juventud en Arequipa donde estudió Derecho en la Universidad Nacional San Agustín. Vive en la ciudad de Puno, por razones de familia y trabajo, desde hace 26 años. Por tanto su mirada del lago y la bahía de Puno no es del viajero que está de paso por esos lugares, sino, del hombre que echó raíces, meditó sobre su entorno, previo conocimiento del espacio donde vive. Sin embargo, no obstante los tantos años trancurridos desde su llegada a Puno, el estremecimiento que sintiera al contacto con el Titikaka sigue idéntico como en la primera vez que lo viera. Debió ser una turbación grande para quien venía de una geografía abrupta, de difícil acceso, de quebradas y ríos profundos, de cerros altísimos y pueblos suspendidos al filo de los abismos. Encontrarse con una meseta tan vasta sin cerros altos, ni quebradas, ni ríos torrentosos, donde se concentraba una de las mejores ganaderías del país; descubrir con los ojos desorbitados a ese inmenso lago mágico que cambia de colores según pasan las horas del día o se presente algunos cambios atmosféricos, habrá sido para Jovin un espectáculo inolvidable, eterno. Todo eso está en “Titikaka”, primer libro del poemario “Los pies del río”.

Con “Titikaka” Valdez Peñaranda continúa la misión ancestral y profética de la poesía donde la respiración del poeta es la potencia de un canto que habla de lo oculto y mítico, que se esconden tras la realidad que vivencia. Para Jovin el lago es epifanía de la energía inextinguible, generadora de vida, música y poesía. Escuchemos: “En el hombre de arcilla y las piedras de una estrella / En el lenguaje del agua y el silencio de los yermos / En la danza de los peces y su acuario sin fronteras / En la penumbra del Ande y la mansedumbre del río / … En el insomnio de la urbe y el embrujo de sus noches / … En las garfas del puma y el arco iris de sus ojos / … En los matices de la vida y el ocaso de sus colores / emerge apacible la luz de la poesía “

Hasta aquí este análisis que presenta mis impresiones (tal como iba señalando en la exposición) acerca de este libro. Es cierto que desmonté la obra y develé sus principales estructuras semánticas. Sin embargo, algunos dirán que me ganó el análisis impresionista; también eso es cierto, utilicé el método impresionista que combinado con otros, a veces da buenos resultados.

Muchas gracias a Jovin Valdez Peñaranda por entregarnos esta obra.